Después de años de buscarlo, Alexander Zverev finalmente rompió la barrera y se alzó con el título de Roland Garros. El tenista alemán consiguió este domingo su primer Grand Slam al vencer al italiano Flavio Cobolli en una final memorable que se extendió por más de cuatro horas y cinco sets.
Con 29 años y ocupando el tercer puesto en el ranking mundial, Zverev concretó un sueño que le había sido esquivo en otras ocasiones, habiendo perdido finales previas en el US Open y Australia. En una edición del torneo parisino marcada por sorpresas y la temprana eliminación de figuras, el alemán supo capitalizar su oportunidad para inscribir su nombre en la historia grande del tenis.
El partido arrancó con un Zverev dominante, llevándose el primer set con autoridad. Sin embargo, Cobolli, la revelación del certamen, reaccionó con fuerza y emparejó el encuentro. La paridad se mantuvo en el tercer y cuarto set, con el italiano forzando un tie-break que llevó la definición a un quinto y decisivo parcial, manteniendo al público en vilo hasta el último momento.
Fue en el set final donde la experiencia de Zverev se hizo sentir. Aprovechando el desgaste de su rival y mostrando su mejor tenis bajo presión, el alemán quebró el servicio de Cobolli y tomó el control definitivo. El 6-1 final selló una victoria largamente esperada y merecida. Para Cobolli, a pesar de la derrota, su actuación fue sobresaliente, confirmando su ascenso y asegurándose un lugar en el Top 10 mundial.
Esta consagración no solo es un hito personal para Zverev, sino también para Alemania, ya que se convierte en el primer tenista de su país en ganar un Grand Slam masculino desde Boris Becker en 1996, poniendo fin a una espera de tres décadas. París, el mismo lugar donde sufrió una dura derrota hace dos años, fue testigo de su tan ansiada gloria.
Fuente original: Infobae

