Alicante, 21 may (EFE).- El agente de la Guardia Civil que el pasado sábado asesinó a su mujer, de 51 años, e hijo, de 24, en una vivienda del cuartel de Dolores (Alicante) disparó cuando éstos se hallaban en las respectivas camas de sus dormitorios.
Fuentes cercanas al caso han señalado este jueves a EFE que la investigación concluye que las dos víctimas mortales no ofrecieron resistencia ni tuvieron opción a un forcejeo, y también que sus cadáveres no fueron movidos posteriormente.
La mujer, Marisol, y el hijo, Alberto, fueron asesinados por el marido y padre, de 55 años, quien posteriormente se suicidó de un disparo en la cabeza en un pasillo cercano. De hecho, en el examen forense se han encontrado restos de los disparos en la mano del agente.
Los resultados de las autopsias practicadas en el Instituto de Medicina Legal de Alicante y de la investigación de la Guardia Civil condujeron a que el juez de guardia que se hizo cargo del caso en un principio, el número 3 de Orihuela, se in

Fuente original: Infobae