La llegada de las bajas temperaturas modifica hábitos alimentarios y despierta la percepción de un mayor apetito. Según especialistas en nutrición,este fenómeno responde tanto a factores biológicos como culturales y emocionales, y puede influir negativamente en la calidad de ladietadurante el invierno.
Nutricionistas consultadas porInfobaeexplicaron queel frío genera una tendencia a elegir comidas calientes, abundantes y de mayoraporte calórico, como guisos, pastas, chocolates y panificados. Sin embargo, advierten que el requerimiento energético del organismo no varía tanto como se suele creer, especialmente en personas que permanecen en ambientes calefaccionados.
El aumento del apetito en invierno se asocia a una combinación de memoria genética, búsqueda de confort y menor actividad física.Las especialistas recomiendan no utilizar el frío como excusa para perder el control alimentario y proponen estrategias para mantener una nutrición equilibrada durante los meses fríos.
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Fuente original: Infobae

