Argentina se prepara para una visita papal sin precedentes en cuanto a medidas de seguridad. Del 8 al 11 de noviembre, el país recibirá al Papa León XIV en un operativo de blindaje que movilizará a más de 50.000 efectivos de fuerzas de seguridad y contará con tecnología de punta para garantizar la protección del Sumo Pontífice durante su estadía en Buenos Aires y Córdoba.
El dispositivo de resguardo es de una magnitud tal que solo se compara con el implementado durante la cumbre del G20 en 2018. Incluye tres anillos de seguridad concéntricos, ciberpatrullajes preventivos para detectar amenazas online y la intervención de unidades policiales de élite. La coordinación entre el gobierno nacional, la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Córdoba es clave en este megaoperativo.
La medida más resonante y que generó mayor impacto es la autorización presidencial, firmada por Javier Milei, para que la Fuerza Aérea esté facultada a derribar aeronaves declaradas hostiles. Esta decisión extrema, destinada a responder ante amenazas aéreas graves, se aplicará bajo condiciones muy específicas y como último recurso. Los doce cazas F-16 recientemente adquiridos por Argentina, con base en Córdoba, formarán parte de este esquema de defensa aeroespacial.
El despliegue involucrará a 14.000 policías en Córdoba, más de 11.000 en la provincia de Buenos Aires (especialmente en Luján y Claypole) y 15.000 en la Ciudad de Buenos Aires. Las fuerzas federales, como la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura, se encargarán del anillo de seguridad más cercano al Papa y de la custodia en aeropuertos y durante los traslados. Esta preocupación por la seguridad se fundamenta en antecedentes de atentados y amenazas que sufrieron Papas en las últimas décadas, lo que justifica la magnitud de este dispositivo extraordinario.
Fuente original: Clarín


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