En un mundo obsesionado con los resultados rápidos, especialmente de cara al verano, la nutricionista Carolina Sosky propone un cambio radical en la forma de abordar la salud después de los 50 años. Su enfoque se aleja de las dietas restrictivas y la balanza como único indicador, para priorizar la construcción de un bienestar duradero que proteja la masa muscular, la fortaleza ósea y los niveles de energía, pilares fundamentales para una buena calidad de vida en esta etapa.
La especialista enfatiza que el peso corporal es solo una parte de la ecuación. Para evaluar la salud de manera integral, es crucial considerar factores como la circunferencia de la cintura, los niveles de glucemia, la presión arterial, la calidad del sueño y la capacidad funcional para las actividades diarias. Sosky advierte que una baja de peso acelerada, a menudo buscada con métodos drásticos, puede implicar la pérdida de agua y, lo que es más preocupante, de tejido muscular, dejando al cuerpo más vulnerable desde el punto de vista metabólico.
Para contrarrestar esta situación, la nutricionista recomienda una estrategia doble: incorporar una fuente de proteína de calidad en cada comida principal y complementar con entrenamiento de fuerza al menos dos o tres veces por semana. Esta rutina, que debe adaptarse a la condición física individual, puede incluir desde pesas y bandas elásticas hasta caminatas, natación o baile. Además, subraya la importancia de otros nutrientes esenciales como el calcio y la vitamina D para la salud ósea, la vitamina B12 para la función neurológica, y una ingesta adecuada de fibra, grasas saludables, potasio y magnesio.
La hidratación también juega un rol crítico, especialmente a partir de los 60 años, cuando la sensación de sed disminuye y aumenta el riesgo de deshidratación. Sosky aconseja una ingesta diaria de alrededor de 2 litros de agua para mujeres y 2,5 litros para hombres, ajustando la cantidad según la actividad física y las condiciones climáticas. Asimismo, alerta sobre errores comunes como eliminar grupos completos de alimentos, reemplazar comidas por batidos sin el aporte nutricional adecuado o recurrir a suplementos sin una evaluación profesional.
En definitiva, el mensaje de Sosky es claro: la clave está en adoptar hábitos sostenibles y flexibles que permitan disfrutar de la comida y la vida social, sin culpas ni restricciones extremas. Proteger la masa muscular, organizar comidas completas y bien hidratadas, y mantener una rutina constante son los tres pilares fundamentales para construir una salud robusta y disfrutar plenamente de la vida después de los 50 años en Argentina.
Fuente original: Infobae



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