Verónica Ibáñez vivió un momento de angustia cuando delincuentes ingresaron a su vivienda, ubicada en Caseros al 1600, y le sustrajeron una notebook Lenovo de color negro, que utilizaba como principal herramienta para desarrollar sus actividades laborales.

El hecho ocurrió mientras se encontraba en su domicilio. Según relató, había ingresado al baño y dejó su teléfono celular en una de las habitaciones. En ese momento escuchó que se abría el portón de la vivienda y que sus perros comenzaban a ladrar.

Inicialmente pensó que podía tratarse de su padre, quien suele ingresar al domicilio y cuenta con una llave. Sin embargo, al llamarlo y no obtener respuesta, salió del baño y escuchó cómo el portón se cerraba violentamente.

Fue entonces cuando advirtió que la computadora había desaparecido.

“En ese instante ya sabía que me habían robado la computadora, porque era lo único de valor que tenía a la vista”, relató Ibáñez.

Sospechosos merodeando la zona

De acuerdo con el testimonio de vecinos, momentos antes del robo habrían sido observadas dos personas merodeando por el sector.

Según indicaron, una de ellas se movilizaba en una motocicleta de gran tamaño y aparentemente permanecía en el lugar mientras hablaba por teléfono, mientras que otra habría circulado en bicicleta.

Una vecina incluso habría advertido a su hija sobre la presencia de personas sospechosas en la zona. Sin embargo, nadie imaginó que podían estar observando las viviendas con intenciones de cometer un robo.

Ibáñez sostuvo que todo ocurrió en cuestión de segundos. Tras el hecho, habría escuchado cómo una motocicleta se alejaba rápidamente del lugar.

Las cámaras no permitieron identificar a los autores

Luego de descubrir el robo, la damnificada realizó la denuncia correspondiente ante la Policía y aportó los datos y características de la computadora sustraída.

Sin embargo, las cámaras de seguridad instaladas en su domicilio no lograron registrar el momento del ingreso y, según explicó, tampoco los dispositivos de viviendas cercanas permitieron identificar a los sospechosos.

Desde entonces, Ibáñez aseguró que consulta periódicamente si existen novedades respecto de la investigación y mantiene la expectativa de poder recuperar la computadora.

El reclamo por la seguridad del barrio

Más allá del robo, la damnificada puso el foco en las condiciones de seguridad de la zona y reclamó mayor presencia policial.

Según manifestó, la cuadra suele permanecer a oscuras debido al robo reiterado de luminarias, una situación que —afirmó— genera preocupación entre los vecinos.

“Lo que tenemos aquí es que la patrulla no circula”, expresó.

También contó que, luego de comunicarse con la dependencia policial tras advertir el robo, le indicaron que debía dirigirse personalmente a realizar la denuncia.

Para Ibáñez, hubiera sido importante que efectivos policiales se acercaran al domicilio inmediatamente después del hecho, tanto para tomar las primeras declaraciones como para relevar posibles elementos que pudieran contribuir a la investigación.

Mientras espera novedades sobre la denuncia, la damnificada continúa buscando recuperar la notebook. Más allá del valor económico del equipo, remarcó que se trata de una herramienta indispensable para su trabajo y que su pérdida representa una dificultad concreta para continuar con sus actividades.