Mario Pergolini, un referente ineludible de los medios argentinos, compartió sus profundas reflexiones sobre la evolución de la comunicación en una reciente entrevista. Desde los años ochenta hasta la era digital, el conductor y empresario siempre se destacó por su visión adelantada, buscando anticipar los cambios que redefinen la forma en que consumimos contenidos. «Hay quienes esperan el futuro y otros que deciden construirlo», afirmó, resumiendo su filosofía.

En este camino de innovación y búsqueda constante, Pergolini no dudó en reconocer errores pasados, especialmente en la carrera por la primicia. Recordó con humor y franqueza un episodio particular: «Una vez anuncié que Phil Collins había muerto, y era mentira», confesó, subrayando los riesgos que implica operar en un ecosistema mediático donde la velocidad a menudo choca con el rigor periodístico. Este testimonio sirve como un recordatorio de la importancia de la verificación en la era de la inmediatez.

Actualmente, Pergolini continúa explorando las fronteras tecnológicas, especialmente en el campo de la inteligencia artificial. En su programa «Otro Día Perdido», experimenta con personajes sintéticos como «Echenique», que han logrado una sorprendente aceptación entre la audiencia, incluso entre los más jóvenes. «Tenemos a Echenique, que no es humano, y hasta le elogian la ropa en las redes. Casi el 30% de los menores de 30 años sigue a personajes sintéticos, y no les importa que no sean reales», explicó, sugiriendo que hoy el mensaje puede ser más relevante que la identidad de quien lo emite.

Pero su visión emprendedora va más allá del entretenimiento. Pergolini está inmerso en un proyecto social de gran impacto: el desarrollo de ATO, un dispositivo innovador diseñado para adultos mayores. Su objetivo principal es combatir lo que él describe como una «epidemia de soledad», una problemática que lo toca de cerca debido a la experiencia de ceguera que vivió su propia madre.

«Mi mamá quedó ciega y, aunque era muy autónoma, fue una frustración enorme. No se aprende a ser ciego de grande», relató, explicando la génesis de ATO. Este dispositivo utiliza inteligencia artificial y lenguaje natural para ofrecer compañía conversacional, buscando trascender la mera interacción técnica y brindar un apoyo emocional genuino a quienes lo necesitan. Es un ejemplo claro de cómo la tecnología puede ponerse al servicio de desafíos humanos profundos.

Fuente original: La Nación