La vida de Natalia Lobo, la reconocida actriz argentina de 56 años, dio un giro de 180 grados en los últimos tiempos. Tras atravesar lo que ella misma describe como «tormentas» personales, la artista aseguró sentirse una persona completamente renovada, en paz y feliz con el presente que construyó.
Entre los desafíos más grandes que enfrentó Natalia se encuentran su separación en 2023 de Ariel Polaco, con quien se había casado un año antes, y un emotivo reencuentro con su padre biológico, Jorge Sarraute, en 2024. Este último evento significó cerrar un capítulo de décadas marcado por la distancia, el silencio y la ausencia, ya que su padre se exilió cuando ella era muy chica.
La actriz confesó que la dolorosa separación reavivó en ella viejos sentimientos de abandono, lo que la impulsó a iniciar un profundo camino de sanación personal. Este proceso incluyó terapias, constelaciones familiares y hasta un retiro en Perú con una chamana, donde trabajó el perdón. Fue en medio de esta búsqueda que, de manera inesperada, su padre la contactó. El reencuentro se concretó en Barcelona, en el día de su cumpleaños, marcando el inicio de una nueva y cercana relación familiar.
Además de la sanación familiar y emocional, Natalia Lobo se volcó a un estilo de vida enfocado en el bienestar. Tras superar un cáncer de colon en 2019, estudió y se certificó en coaching, y ahora se dedica a organizar encuentros de meditación, yoga y charlas sobre bienestar, bajo el nombre «Eco, Bienestar que se propaga». En el plano amoroso, la actriz también encontró la felicidad: está en pareja hace un año con José Rivas, un ex polista que trabaja en el campo en Baradero. La relación funciona a la perfección, con cada uno manteniendo sus espacios y disfrutando de un amor maduro y en paz.
Fuente original: La Nación





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