La defensa del exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, frente a la investigación por enriquecimiento ilícito se torna cada vez más intrincada. La semana pasada, el exfuncionario presentó ante la Justicia un descargo centrado en una supuesta y exitosa inversión en bitcoins para justificar el notable crecimiento de su patrimonio. Sin embargo, el fiscal Gerardo Pollicita ya comenzó a revisar esta versión, que presenta numerosas inconsistencias.

Más allá de la explicación sobre las criptomonedas, la declaración patrimonial de Adorni exhibe deudas que, según su propia rectificación, nunca existieron, testimonios que se contradicen y omisiones significativas que configuran un relato frágil. El exjefe de Gabinete reiteró ante la Justicia que el no haber declarado 565.000 dólares en criptoactivos fue un “descuido involuntario”, producto de un trámite mecánico. Este monto, que representaba el 80% de su patrimonio, fue incluido “espontáneamente” en una rectificación, aunque lo hizo cuando la causa ya estaba avanzada y existían pruebas que hacían inexplicable su crecimiento patrimonial.

A estas inconsistencias se suman deudas declaradas en su primera presentación como funcionario, por más de 6 millones de pesos a su nombre y casi 4 millones para su esposa, Bettina Angeletti, que ahora Adorni califica como un “error material”. La situación se agravó con la aparición de Matías Tabar, un constructor que afirmó haber recibido 245.000 dólares en efectivo y sin facturas por obras en la casa de Adorni en el country Golf Club Indio Cuá. Aunque Adorni discute la cifra, reduciéndola a 175.000 dólares, el hecho de los pagos sin respaldo documental sigue siendo un punto oscuro. El propio presidente Javier Milei salió a defender a Adorni, tildando a Tabar de “militante kirchnerista” y poniendo en duda su prontuario.

Otro elemento que complica la situación de Adorni fue revelado por el especialista en criptomonedas Martín Romeo. Al rastrear las billeteras digitales y cruzarlas con la actividad del exfuncionario en redes sociales, se descubrió que una de las compras de bitcoin se concretó mientras Adorni se encontraba en Chile. Esto contradice su argumento de que coordinaba encuentros en lugares públicos para intercambiar efectivo por criptoactivos. Asimismo, sus justificaciones financieras son contradictorias: afirmó haber guardado más de medio millón de dólares en efectivo en su casa, pero luego se endeudó con una hipoteca y un préstamo al 11% anual para adquirir nuevas propiedades.

La defensa de Adorni se enreda en un laberinto de argumentos, justificando la compra de dólares por la “inestabilidad macroeconómica” y, acto seguido, invirtiendo en bitcoin por la misma lógica de resguardo, para luego venderlo por su “alta volatilidad”. Estas explicaciones, que ya había ensayado en entrevistas, contrastan con declaraciones anteriores donde se distanciaba de los activos digitales. La Justicia continúa profundizando la investigación para esclarecer el origen y la justificación de su patrimonio.

Fuente original: La Nación