En un importante operativo de las fuerzas de seguridad colombianas, fue abatido un líder clave de la Segunda Marquetalia, una de las principales disidencias de las FARC. Se trata de alias “Robinson Gutiérrez”, quien era señalado como el principal financista y cerebro detrás del brutal asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, ocurrido en 2025.

La noticia fue confirmada este domingo por el presidente Abelardo de la Espriella, quien destacó el éxito de la operación llevada a cabo en Tello, Huila. Además de la muerte de “Robinson Gutiérrez”, cabecilla político y financiero de la estructura “Teófilo Forero Castro”, el operativo resultó en la captura de tres integrantes más de la banda y la incautación de armamento. El mandatario enfatizó el compromiso de su gobierno en hacer justicia por el crimen de Uribe Turbay y advirtió que seguirán persiguiendo al máximo líder de la Segunda Marquetalia, “Iván Márquez”.

El senador Miguel Uribe Turbay, de 39 años, fue víctima de un ataque a balazos el 7 de junio de 2025 durante un acto de campaña y falleció dos meses después a causa de las heridas. Las investigaciones de la Fiscalía apuntan a “Iván Márquez” y a su lugarteniente, alias “Zarco Aldinever”, como los autores intelectuales del magnicidio. Se sospecha que ambos se refugian en Venezuela, territorio utilizado por grupos criminales colombianos como retaguardia.

Hasta el momento, nueve personas han sido detenidas en relación con el asesinato de Uribe, incluyendo al sicario, que resultó ser menor de edad. La Fiscalía ha imputado a seis miembros de la Segunda Marquetalia, considerada por las autoridades como una de las facciones más grandes y peligrosas de las extintas FARC, acusándolos de ordenar la muerte del senador con el objetivo de generar un “impacto” en la política y la democracia colombianas.

La Segunda Marquetalia, un remanente de la antigua guerrilla de las FARC, se reagrupó en 2019 bajo el liderazgo de “Iván Márquez”. Es importante recordar que Márquez fue uno de los principales negociadores del acuerdo de paz firmado hace una década entre el Estado colombiano y las FARC, pero posteriormente retomó las armas junto a otros desertores, formando esta disidencia.

Fuente original: Clarín