Dentro de La Libertad Avanza y del propio Gabinete se profundizó el debate sobre la marcha de la economía. En el exterior y en el discurso público hay una ratificación del programa. Pero intramuros en la Casa Rosada se profundizó la discusión sobre la ausencia de resultados para la gente .

Javier Milei no quiere saber nada con tocar el programa. Federico Sturzenegger le “da letra” para profundizar el dogma, pero los dirigentes del área política quieren conocer “ cuándo derrama ” el modelo.

«Toto» Caputo quiere pocos cambios. Pero sería más consciente que es necesario “estimular la demanda ” para asegurar la reelección.

Los “ Karinos ” –el equipo político de Karina Milei – son los más inquietos: necesitan que mejore la actividad y que la macro comience a sentirse en el bolsillo.

Aún no hay críticas a “Toto”. Pero sí una insistente pregunta al ministro: “¿Cuándo va a derramar el modelo?”

«Toto» contiene el reclamo de los “Karinos” con su frase futbolera: “ Hay que aguantar ”

La cuestión se calentó esta semana después de los durísimos datos de actividad fabril y de construcción.

La traducción micro de esa caída es la siguiente: desde el inicio de la era Milei, en la construcción cerraron 2.500 empresas y en la industria bajan sus persianas 9 firmas por día .

La construcción despidió a 200.000 operarios y la industria a 97.500 empleados.

Se conoce que Milei no es bueno con los pronósticos económicos. Había prometido crecimiento como “ pedo de buzo ” y no ocurrió. La inflación de agosto dio el 1,7%, lejos del cero por ciento anticipado por Javo.

El debate actual en el Gabinete lo expuso un exégeta del liberalismo. Agustín Laje cometió un sincericidio : “ Sin resultados concretos la batalla cultural no sirve para la vida del ciudadano común.”

La frase le provocó un temblor. Milei lo insultó por chat y bloqueó el WhatsApp. Santiago Caputo actuó de negociador.

También un amigo del Presidente le expresó su preocupación. Un influyente economista le advirtió a Milei que no iba a ser reelecto si no hay beneficios en las condiciones de vida.

Le advirtió algo así: “ Necesitamos una reanimación , porque la gente no come superávit fiscal ”. Milei le refunfuñó. Estaba –por suerte- más calmo ese día y escuchó. Al final le respondió: “ No voy a cambiar nada. Las cosas van bien”.

Por eso, a Milei se le ocurrió hacer cursillos educativos . Primero fue el Gabinete y ahora el bloque de legisladores: les enseña a defender el modelo en público . Ya les obligó leer el libro “La economía en una lección ”. El lunes tomaría prueba a los diputados sobre la obra de Henry Hazlitt .

Toto ya les anticipó a los inquietos banqueros: “Nosotros evaluamos medidas, pero el Presidente no quiere cambiar nada”.

El ministro hizo anuncios crediticios . Fueron gotas de agua en medio de un océano embravecido. Encima, la cuestión de los créditos hipotecarios provocó un revuelo en el Gabinete: fuertes diferencias entre Sandra Pettovello y «Toto» sobre la forma de utilizar el dinero de la ANSeS . Pettovello no quiere que toquen el dinero de los jubilados .

Tampoco funcionó la Inocencia Fiscal. Fue insólito el pedido de «Toto» a los alumnos del San Andrés: los exhortó para que sus padres saquen el ahorro del colchón . Ocurrió unos días después que se conociera que el ministro tiene el 95% de sus ahorros en el exterior r.

Fuente original: Clarín

Fuente original: Clarín