El Gobierno nacional, tras la reciente aprobación de la Ley de Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, tiene la mira puesta en una nueva y ambiciosa modificación: la del Mercado de Capitales. Este proyecto, que deberá ser tratado en el Congreso, incluye una innovadora herramienta financiera que promete aliviar los costos asociados a los pagos electrónicos en los comercios y, en última instancia, repercutir en una reducción de precios para los consumidores.

La propuesta central del Banco Central, con el respaldo del sector financiero, es establecer un sistema de negociación abierta para los cupones de descuento de tarjetas de crédito. La finalidad es clara: generar un espacio donde los comerciantes puedan acceder a financiación con tasas más competitivas. Este mecanismo operaría de manera similar a cómo funcionan hoy los mercados de echeqs o facturas de crédito, instrumentos ya utilizados por empresas de todos los tamaños, desde pymes hasta grandes corporaciones.

Actualmente, cada vez que un cliente realiza una compra con tarjeta de crédito, el comercio recibe un «cupón» que representa la promesa de pago. Aunque la operación se autoriza al instante, el dinero recién llega a las manos del comerciante entre 8 y 18 días hábiles después. Si bien el Banco Central estima que estos cupones tienen «riesgo cero» de impago, ya que la responsabilidad final recae en el banco emisor de la tarjeta, la espera genera una necesidad de liquidez que los comercios suelen cubrir vendiendo estos cupones a sus «adquirentes» (empresas como Payway o Mercado Pago) a cambio de un descuento, lo que encarece la operación.

Para revertir esta situación, la iniciativa gubernamental busca transformar esos flujos de pago diferido en instrumentos individuales, cada uno con su propio valor y una fecha de cobro definida, funcionando de manera similar a un cheque de pago diferido digital. Esto le permitiría al comerciante salir al mercado y negociar ese crédito directamente, respaldado por una entidad bancaria de primera línea, a su valor real de mercado. De esta forma, se desvincularía de las condiciones y retenciones impuestas por los canales tradicionales, fomentando una mayor competencia y transparencia.

Imaginemos una compra en «tres cuotas»: con este sistema, se convertiría en tres cupones independientes con vencimientos escalonados. El comerciante ya no tendría que esperar meses para recuperar su capital ni aceptar descuentos desproporcionados. Podría ceder en el mercado una, dos o las tres cuotas por separado para cubrir sus gastos inmediatos, como salarios o reposición de stock, obteniendo la tasa más conveniente. Este nuevo mercado digital, cuya implementación está siendo coordinada por el BCRA y la Comisión Nacional de Valores (CNV), podría mover alrededor de 30.000 millones de dólares mensuales, lo que, según el Gobierno, impulsará la competencia y reducirá significativamente las tasas de descuento.

Fuente original: Clarín