La ciudad de Goya, Corrientes, se encuentra conmocionada tras la ratificación judicial de la acusación por “homicidio agravado y torturas” contra dos policías. El sargento Emiliano Molina y el cabo Sergio Matías Maciel enfrentan cargos gravísimos por la muerte de Andrés Bartlett, ocurrida en noviembre de 2024, en un caso que inicialmente la fuerza intentó encubrir.
El Tribunal de Revisión de Mercedes rechazó por unanimidad una impugnación de las defensas, confirmando el fallo del juez de Garantías de Goya, Francisco Antonio Arrué. Esta decisión allana el camino para un juicio donde los efectivos podrían ser condenados a prisión perpetua, una pena acorde a la brutalidad de los hechos que salieron a la luz gracias a la insistencia de la familia de la víctima y la fiscalía.
Según la investigación, Andrés Bartlett, quien padecía un brote psicótico y estaba armado con un cuchillo, fue embestido varias veces por un patrullero. Las imágenes de las cámaras de seguridad fueron cruciales para desmentir la versión inicial de la policía, que hablaba de un paro cardiorrespiratorio no traumático. Una junta médica posterior determinó que Bartlett murió asfixiado por los agentes que lo redujeron, no en el camino al hospital como se pretendió hacer creer.
Fuentes cercanas al caso revelaron que, luego de ser atropellado y recibir disparos de balas de goma, Bartlett fue inmovilizado boca abajo. Allí, el cabo Maciel, de más de 100 kilos, se habría subido sobre su cuerpo, provocándole asfixia por compresión. El sargento Molina, por su parte, fue quien conducía el móvil que lo embistió. Ambos policías se encuentran actualmente con prisión domiciliaria, mientras el caso avanza hacia una resolución que promete ser un hito en la lucha contra la violencia institucional.
Fuente original: Infobae



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