En un clásico que prometía mucho pero dejó más dudas que certezas, Racing y Boca Juniors igualaron 1 a 1 en el Cilindro de Avellaneda. El resultado no le sirvió a ninguno de los dos gigantes del fútbol argentino, que continúan fuera de la zona de clasificación a los playoffs en sus respectivas ligas, sumando un punto que se siente más a pérdida que a ganancia.

La Academia, que venía de una importante victoria en Copa Argentina, no logró extender su buena racha en el torneo local, donde acumulaba tres derrotas consecutivas. La presión sobre el presidente Diego Milito y el entrenador Juan Pablo Vojvoda se mantiene alta, ya que el equipo necesita imperiosamente cortar la «sangría» de puntos para aspirar a la próxima Copa Libertadores. El empate en casa, ante un rival directo en la atención mediática, no ayudó a calmar las aguas.

Por su parte, el Xeneize también llegaba al clásico con un triunfo en la Copa Sudamericana, que le dio el pase a cuartos de final, un «consuelo» internacional tras la temprana eliminación de la Libertadores. Sin embargo, en el ámbito doméstico, el equipo de Rodolfo Arruabarrena tampoco logra encontrar regularidad. Las múltiples bajas por lesión, que afectaron a cinco jugadores clave, complican aún más el panorama para Boca en su intento de escalar posiciones.

El partido tuvo un inicio vibrante, con Marcos Rojo, ex Boca, abriendo el marcador de penal para Racing a los pocos minutos, tras una intervención del VAR. Sin embargo, el Xeneize reaccionó y logró la igualdad gracias a una excelente definición de Miguel Merentiel. A pesar de los intentos de ambos lados, especialmente de Racing que tuvo la posesión, la falta de «poder de fuego» en el área rival fue una constante, dejando el marcador inamovible y a los dos equipos con la misma sensación de frustración.

Fuente original: La Nación