El Festival No Convencional vuelve a Buenos Aires con una nueva edición dedicada a desplazar las fronteras entre las artes y los espacios donde habitualmente se las encuentra . La sexta edición comenzará el domingo 23 de agosto en el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) con Streik , de Enno Poppe, para diez bateristas -en dos funciones, a las 17 y a las 19- .
Luego, continuará en diciembre con Nelken Line , la célebre secuencia coreográfica de Pina Bausch , que llegará al espacio público de La Boca, frente al Riachuelo. La programación se extenderá hasta abril de 2027 con nuevas propuestas de cruce entre música, teatro, literatura, performance e instalación. Todas las actividades serán de entrada libre y gratuita .
Hay festivales que programan obras y hay festivales que, además, proponen cambiar las condiciones en las que una obra puede ser escuchada, vista o experimentada. El Festival No Convencional pertenece a esta segunda categoría. Desde su creación y dirección artística a cargo del músico y gestor cultural Martín Bauer , el encuentro convirtió la elección del espacio en una parte esencial de su dramaturgia: una legislatura puede transformarse en sala de conciertos, una avenida en escenario, un puente en dispositivo acústico o la ribera del Riachuelo en territorio para una coreografía colectiva .
En su sexta edición, el NOC vuelve a insistir sobre esa idea. La apertura con Streik de Enno Poppe será interpretada por la Percussion Orchestra Cologne. La obra reúne a diez bateristas y convierte uno de los instrumentos más asociados a la presencia individual, al gesto físico y al golpe, en una experiencia colectiva de extraordinaria intensidad.
Poppe parte justamente de esa paradoja. “La batería es, por excelencia, un instrumento solista”, explica el compositor, que se pregunta cómo puede organizarse la relación entre dirigir y dejarse dirigir cuando diez intérpretes comparten un mismo universo sonoro. La velocidad y la densidad de la escritura plantean además un problema físico: los músicos llegan a un punto en que casi no pueden escucharse entre sí. La obra busca entonces producir una suerte de organismo único, una gigantesca batería imaginaria ejecutada por “una sola persona con veinte manos” .
En Streik , la energía no es solamente una cuestión sonora. También lo es visual y corporal. Diez bateristas producen una multiplicidad de movimientos que, en lugar de funcionar como una suma de individualidades, deben encontrar una coordinación casi imposible. El desafío que plantea Poppe es sostener durante aproximadamente una hora esa tensión física, esa sensación de impulso permanente y, al mismo tiempo, construir una forma musical capaz de no agotarse en el puro virtuosismo.
Pero si Streik pone en crisis la idea tradicional del concierto, la propuesta de diciembre llevará todavía más lejos ese desplazamiento. En La Boca, frente al Riachuelo, el público se encontrará con Nelken Line , una de las imágenes más reconocibles del universo de Pina Bausch.
La historia de esta línea comienza en Nelken (Claveles), obra estrenada por el Tanztheater Wuppertal el 30 de diciembre de 1982. La pieza fue concebida y coreografiada por Bausch, con escenografía de Peter Pabst, vestuario de Marion Cito y dramaturgia de Raimund Hoghe. En medio de ese universo escénico aparece una secuencia que con el tiempo adquirió una vida propia: una larga fila de personas que avanza mientras los intérpretes realizan una serie de gestos sencillos y reconocibles asociados a las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno.
La potencia de la Nelken Line reside precisamente en su aparente sencillez. No hay virtuosismo en el sentido tradicional de la palabra. Hay repetición, desplazamiento, memoria corporal y una coreografía que cualquiera puede aprender. Los gestos funcionan casi como palabras de un idioma elemental: una gramática mínima que permite que un grupo de cuerpos se convierta en una comunidad en movimiento.
Y allí aparece una de las grandes intuiciones de Bausch: el movimiento cotidiano puede ser tan expresivo como la técnica de la danza. En su teatro-danza, el cuerpo no es solamente un instrumento destinado a producir belleza formal; es también un archivo de comportamientos, deseos, miedos, convenciones y relaciones sociales. Un gesto puede ser al mismo tiempo íntimo y colectivo, banal y extraño. Una fila puede parecer disciplinada y, unos segundos después, revelar toda la fragilidad de quienes la integran.
La Nelken Line tiene además una particularidad que la vuelve especialmente apropiada para el Festival No Convencional: fue concebida para abandonar los límites de la obra original. La Pina Bausch Foundation impulsó desde 2017 el proyecto JOIN! The NELKEN-Line, una iniciativa que invita a profesionales y aficionados, adultos y jóvenes, bailarines y personas sin experiencia previa, a aprender la secuencia y reproducirla en cualquier lugar: una plaza, un parque, una escuela, una oficina, una calle o un espacio natural.
La propuesta contará con la colaboración de Andrés Neumann, productor y curador teatral de trayectoria internacional, estrechamente vinculado a la circulación mundial de la obra de Bausch y a la producción de las giras de su compañía. Su participación subraya además una característica del Festival No Convencional: la posibilidad de traer a Buenos Aires obras y proyectos que no se presentan simplemente como espectáculos, sino como experiencias capaces de dialogar con la ciudad.
La programación continuará en marzo de 2027 con Jorge Luis Borges: Funes el memorioso. La inteligencia artificial y las piezas de anticipación , una conferencia performática de María Inés Aldaburu y Martín Bauer. En abril será el turno de Palabras ajenas , instalación, performance y collage literario de León Ferrari, con dirección de Rodrigo de Caso.
Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín
Fuente original: Clarín
Fuente original: Clarín




Deja una respuesta