La eliminación de Rosario Central en la Copa Libertadores, a manos de Corinthians en Brasil, culminó en un grave episodio de violencia. Tras el pitazo final del encuentro disputado en el Neo Química Arena, la Policía Militar de San Pablo intervino de manera brutal para reprimir a los hinchas argentinos, generando un clima de caos y tensión.

El conflicto se desató cuando simpatizantes de ambos clubes se cruzaron en la salida del estadio. Aunque los hinchas de Central aguardaban autorización para retirarse, las provocaciones mutuas escalaron rápidamente. En medio de la confusión, se arrojaron objetos y las fuerzas de seguridad brasileñas actuaron con desmedida violencia, concentrando su accionar en los seguidores del equipo rosarino.

Como resultado de los disturbios, nueve personas fueron detenidas: cuatro hinchas de Corinthians y cinco de Rosario Central. Los implicados fueron trasladados inicialmente al Juizado Especial Criminal (Jecrim) dentro del mismo estadio, y posteriormente derivados a la Delegación de Represión y Análisis de Delitos de Intolerancia Deportiva (Drade). Los aficionados argentinos, en particular, enfrentan cargos relacionados con el enfrentamiento directo con los efectivos policiales.

Este lamentable suceso añade un capítulo más a una serie de cruces ya marcada por la polémica. En el partido de ida, jugado en Rosario, se habían registrado denuncias de racismo por parte del arquero de Corinthians, Hugo Souza. Posteriormente, Rosario Central también había acusado a hinchas brasileños de actos provocativos y discriminatorios, lo que evidencia una tensión preexistente entre ambas parcialidades que, lamentablemente, explotó en el partido de vuelta.

En lo deportivo, Corinthians se impuso por 1 a 0 con un gol de Breno Bidon en el segundo tiempo, asegurando su pase a los cuartos de final de la Copa Libertadores, donde ahora deberá enfrentar a Estudiantes de La Plata.

Fuente original: Clarín