Del almacén de José León Suárez al co-estelar en Las Vegas de la pelea por el título mundial de peso wélter de la AMB entre “Rolly” Romero y Teófimo López: Francisco “Bebu” Verón (17-1-1, 10 KO) se subirá al ring este sábado 22 de agosto en el T-Mobile Arena (televisará ESPN) para enfrentar al invicto cubano Yoenli “El Diablo” Hernández (10-0, 9 KO) en la pelea que puede catapultarlo definitivamente hacia el título mundial superwélter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) . El bonaerense de 27 años llega a la cita más importante de su carrera con tres victorias consecutivas, el cinturón continental latino del CMB en la cintura y una historia de vida que comenzó mucho antes de que él mismo se calzara los guantes.
Esa historia arranca con Frankie Verón , su padre y entrenador, un hombre que creció en el barrio Lanzone de José León Suárez llevando comida del basural del CEAMSE para alimentar a su familia. “Mirá de dónde venimos, de muy allá abajo. Vivíamos de traer comida que la gente tiraba al basural, carne vencida o lo que sea. No tenía trabajo y había que darle de comer a la familia, así que me iba con mis hijos mayores a cirujear para poder comer”, relató Frankie en diálogo con Infobae . Ese mismo hombre tuvo a Carlos Monzón como mentor en su etapa amateur, llegó a ser multicampeón y tenía firmado para pelear en Estados Unidos cuando, el 29 de diciembre de 1986, un accidente en un tren lo dejó con una discapacidad que truncó su carrera. “Me decían: ‘¿Cómo va a seguir en el boxeo? Dedíquese a ser entrenador’. Pero tengo 20 años, ‘¿qué voy a ser entrenador?’, respondí”, recordó. Peleó cuatro veces más sin esa extremidad y llegó a ser campeón argentino amateur nuevamente, hasta que la Federación le prohibió seguir compitiendo.
Lo que no pudo terminar en el ring, Frankie lo canalizó en sus hijos. De los nueve que tuvo con su esposa Marta, cinco son boxeadores en actividad : Luis, Nicolás, Bebu, Maxi y Fabricio. El gimnasio The Beach, en Avenida Rolón 2269, San Isidro , se convirtió en el epicentro de esa transmisión, donde entre 20 y 30 chicos de bajos recursos entrenan sin pagar cuota. “Nuestra vida pasó a girar en torno al boxeo. Lo que no pude continuar en el ring, lo vi en mis hijos”, reconoció Frankie.
Desde el primer día, el proyecto tuvo un arquitecto en las sombras: Jonathan Acosta , manager de la familia y amigo de Frankie desde hace una década. Fue él quien acompañó a Bebu desde sus primeras peleas con la convicción de que el camino terminaba en las grandes ligas. “Esto lo planeamos siempre, de la primera pelea, de cuando debutó allá en el cine. Y se llegó, se logró”, le dijo Acosta a Infobae . El camino, reconoce, no fue sencillo. “No fue fácil, pero se llegó. Más siendo de Argentina cuesta más llegar, por más que tengas talento. Es como que cuesta llegar al mercado americano, a las peleas grandes” , admitió el manager.
Francisco Daniel Verón nació en ese entorno de exigencia y competencia permanente. La pandemia de COVID-19 no detuvo su formación: Bebu se entrenó en las plazas del barrio, trabajó como remisero y atendió un almacén, mientras avanzaba en el profesorado de Educación Física en la Universidad de Hurlingham . “El entrenamiento y las peleas profesionales me sirvieron mucho, lo sentía cuando pegaba, pego el doble más fuerte de lo que pegaba antes. Durante la pandemia estuve entrenando en casa con los profes de forma virtual, con mi papá, no paramos nunca”, afirmó en declaraciones a Infobae . Ese trabajo invisible tuvo su primera recompensa internacional en marzo de 2021, cuando con 22 años ganó la medalla de oro en el Torneo Internacional de Boxeo de Estambul , al vencer en la final al medallista olímpico azerbaiyano Karman Sahsuvarli. “Cuando me pusieron la medalla de oro se me vino a la mente todo el sacrificio que venimos haciendo, tanto yo como el equipo”, expresó Bebu.
La victoria en Turquía fue la antesala de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 , donde Bebu debutó con un triunfo sobre el sueco Adam Chartoi en la categoría de hasta 75 kilogramos, pupilo entonces de Marcos “Chino” Maidana . La transición al profesionalismo lo llevó a acumular un récord de 15 victorias antes de sufrir su única derrota, en agosto de 2024, ante Brandon Adams, entonces noveno del mundo. Para Frankie, ese tropiezo no fue un retroceso. “No peleó contra cualquiera, por algo era el nueve del mundo. Va a venir más potenciado. Esa derrota lo potenció”, afirmó su padre.
La respuesta de Bebu llegó en julio de 2025, en el Save Mart Arena de Fresno, California , donde venció por decisión unánime al mexicano Juan Vladimir Hernández —quien había derrotado a dos campeones mundiales— y se consagró campeón continental latino superwélter del CMB. Las tarjetas de los jueces reflejaron un dominio claro: dos de 98-92 y una de 99-91. “Noté que tuve un buen regreso, me sentí fuerte y rápido”, analizó Bebu. Cuatro meses después, en noviembre de 2025, defendió ese cinturón en Fort Lauderdale ante el colombiano Roimán Villa , un rival con 25 nocauts en 27 victorias. En el noveno asalto lo mandó a la lona con una combinación que selló el dominio argentino. El fallo fue unánime. Su tercera victoria consecutiva llegó en abril de 2026, ante Raúl García, también por decisión unánime. Para Jonathan Acosta, el mánager de Bebu, ese tramo de tres triunfos fue la llave que abrió la puerta al T-Mobile Arena. “Las últimas tres victorias, con Roimán Villa y esta última, fueron las más importantes. Ya lo tenían de peleas anteriores, pero esa como que ratificó que está para estas peleas. Ya está más que probado”, señaló ante Infobae .
Con ese historial, Verón llega este sábado como el séptimo ranqueado del CMB en la categoría de las 160 libras , en el co-estelar de una velada encabezada por la defensa del título welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) entre Rolly Romero y Teofimo Lopez , transmitida por DAZN, Prime Video y ESPN . Ese contexto no le pasa inadvertido al argentino. “Que la de Teófimo con Rollie sea la de fondo le da un plus para que te vea más gente. La verdad que es una muy buena oportunidad”, reconoció Bebu en diálogo con este medio. Acosta lo define con precisión: “Llegar acá vendría a ser llegar a las grandes ligas, como llamamos nosotros en el boxeo: terrible cartelera y ser semifondo. Es un orgullo y lo que siempre apuntamos desde el día uno” , afirmó el manager.
El rival de turno es Yoenli “El Diablo” Hernández, oriundo de Camagüey, Cuba , radicado en Providence, Rhode Island , campeón mundial amateur de la AIBA en 2021 y hoy el contendiente número 1 de la AMB y la Organización Mundial de Boxeo (OMB) , además de número 2 del CMB. Su último combate fue una victoria por nocaut técnico en el cuarto asalto ante el ex retador al título mundial Terrell Gausha . Nueve de sus diez victorias profesionales llegaron por la vía rápida. Bebu lo reconoce sin rodeos: “Sabemos que es bueno. Sabemos que va a matar, tiene mucho rodaje, sabemos que es boxeador cubano y los cubanos son buenos. Por eso aceptamos el desafío, porque sabemos que es un buen rival”, afirmó ante Infobae .
El campamento de preparación tuvo una particularidad respecto a peleas anteriores: Verón subió a la categoría de peso mediano (160 libras) , lo que obligó a reformular parte del trabajo físico. “Lo que se cambia de la pelea es que subimos una categoría, entonces tuvimos que cambiar los sparrings, con sparrings más pesados, hacer la parte física más pesada para subir la masa muscular. Pero después lo otro sigue todo igual”, explicó el argentino. El análisis del rival quedó, como siempre, en manos de Frankie. “Mi papá hizo todo el trabajo de las peleas de mi rival: ir viendo qué manos tener cuidado, cuál mano le entra. Eso es todo trabajo de mi papá”, detalló Bebu. El estado de llegada, según sus propias palabras, es óptimo: “Tuvimos un buen campamento, buenos guanteos, entrenamos bien, estamos moviendo bien el peso. La verdad que vamos a llegar de diez a la pelea, sin problemas y muy motivados” .
La tensión previa al combate ya tomó forma pública. Verón deslizó que Hernández es “todavía muy amateur”, y el cubano no tardó en responder. “Dice que yo soy un boxeador ‘muy amateur’ todavía. Que para él pelear conmigo es como pelear con un amateur. Es una cosa llamar al diablo, otra es verlo llegar”, disparó Hernández en declaraciones recogidas por el portal especializado theboxinghour.com . Verón, lejos de la estridencia, prefiere concentrarse en lo que ocurra dentro del cuadrilátero. “Lo que yo siempre me enfoco primero cuando tengo una pelea es en la pelea y nada más. Me quiero enfocar en tratar de ganar, en dejar todo arriba del ring”, subrayó a Infobae .
La mentalidad de Bebu también evolucionó con los años. “En un momento sentía que no lo disfrutaba y lo manejaba muy serio. Después me puse a leer, a ver podcast y empecé a entender que si llegué a esto fue diversión y porque me gusta pelear. Primero busco divertirme y después el trabajo en serio”, contó poco tiempo atrás a este medio. Esa ecuanimidad se extiende incluso al ámbito académico: pese a estar concentrado en Las Vegas, el retraso en el profesorado de Educación Física no lo inquieta. “Cuando vuelva me tengo que poner al día porque me atrasé un montón con el tema del estudio, pero acá lo único en lo que me enfoco es en la pelea. No me perjudicó en nada”, aclaró. Los propios docentes de la Universidad de Hurlingham comprenden la situación: “Ellos son todos deportistas, así que más o menos saben de lo que se trata”, señaló.
El apoyo desde Argentina ya se hace sentir. “Mi papá me va avisando los mensajes que me llegan. Mucha gente que me pide saludos, en las redes sociales, también en la tele veo que aparece. Se ve que hablan mucho en Argentina sobre mi pelea, así que va a haber mucha gente prendida a la tele”, contó Bebu. Para todos ellos, el mensaje del bonaerense es de calma y confianza: “Darle tranquilidad a la gente, que estamos bien entrenados, estoy tranquilo. Ya he peleado con rivales de su categoría, tanto amateur como de profesional. Decirle a la gente que estamos bien preparados, que no tiene por qué preocuparse. Vamos a dar una buena pelea” , cerró.
La quinta generación de boxeadores Verón —Frankie ya tiene un nieto que practica el deporte— observa de cerca este sábado en Las Vegas. El horizonte que traza Acosta desde el campamento no admite medias tintas. “Ganamos esta y la próxima que sea por el título mundial” , sentenció. Bebu, que lleva años repitiendo lo mismo cada vez que cruza las puertas de un gimnasio, no necesita agregar nada más: “Voy por el sueño de ser campeón mundial”.
Fuente original: Infobae
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