La reciente detención de Jonatan Cerimedo en Bolivia, bajo la grave acusación de intento de asesinato de su expareja, Nadia Beller, desató un verdadero terremoto en el universo libertario. Lo que antes era un vínculo estrecho y estratégico con los hermanos Milei, hoy se transformó en un pasivo del que nadie en el oficialismo quiere hacerse cargo. Cerimedo, fundador de “La Derecha Diario”, era un personaje clave en la campaña presidencial de 2023, pero su actual situación judicial lo ha convertido en una figura tóxica para el Gobierno.
Desde la campaña, se recuerda que Cerimedo llegó a ofrecer un sistema de seguridad especial, una especie de “SWAT”, para proteger a Javier Milei en el tramo final hacia la Casa Rosada. Su cercanía no era menor, especialmente con Karina Milei, quien al parecer confiaba en sus servicios. Vinculado al manejo de medios digitales y a las polémicas “granjas de trolls”, su ingreso al círculo íntimo de los libertarios se atribuye a dirigentes cercanos a Santiago Caputo, aunque las versiones internas son contradictorias. Incluso, exsocios suyos de “La Derecha Diario” siguen ocupando cargos en la comunicación de Presidencia y en empresas estatales.
Las explicaciones sobre cómo Cerimedo se ganó la confianza de los Milei varían según a quién se le pregunte dentro del oficialismo. Mientras desde el entorno de Santiago Caputo señalan al exarmador Carlos Kikuchi como el “celestino” de la relación, el equipo de Kikuchi, distanciado de los hermanos Milei, asegura que Cerimedo ya estaba en el equipo de campaña a principios de 2022 y que incluso llegaron a desaconsejar sus servicios a “El Jefe” por ideas que consideraban “delirantes”, como la famosa “task force” de seguridad o supuestos lazos con la CIA.
A pesar de las advertencias, Karina Milei mantuvo a Cerimedo cerca. De hecho, el consultor proveyó parte de la logística para el “Tour de la Libertad” que llevó a Javier Milei por varias provincias en 2023. Sin embargo, no todo fue armonía; testigos de la campaña en Entre Ríos recuerdan episodios que generaron el malhumor de la actual jefa de La Libertad Avanza. También se le atribuyen injerencias en la fiscalización de boletas en distritos como Mendoza, una tarea que en ese entonces estaba a cargo del fallecido Guillermo Ferraro. En aquel momento, Cerimedo operaba como un técnico al que se consultaba por diversas problemáticas, sin un anclaje claro en las facciones internas que hoy conocemos.
Incluso después de la victoria, Cerimedo visitó la Casa Rosada en algunas ocasiones y logró que su esposa, Natalia Basil, obtuviera un cargo gerencial en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Sin embargo, esta relación también terminó en escándalo, con la remoción de Basil y la posterior difusión de audios que involucraban al entonces titular de ANDIS, Diego Spagnuolo, en un presunto esquema de coimas que, según denuncias de la propia Nadia Beller, Cerimedo habría atribuido a Karina Milei. La detención de Cerimedo no solo lo pone en el ojo de la tormenta, sino que reabre un capítulo incómodo de la historia reciente del Gobierno.
Fuente original: Clarín




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