Un intenso debate se desató en México en torno al futuro de la educación superior pública, poniendo en el centro a la prestigiosa Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La flamante presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, instó a la institución a abrir más espacios para los miles de jóvenes que buscan acceder a una carrera universitaria, sugiriendo que la universidad podría realizar un esfuerzo adicional de austeridad para lograrlo. Sin embargo, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, respondió enfatizando la necesidad de un aumento significativo en el presupuesto para sostener la calidad académica y la expansión de la matrícula.
Lomelí Vanegas explicó que la UNAM lleva más de ocho años sin experimentar un crecimiento real en su presupuesto. Si bien se realizan ajustes anuales por inflación, el rector señaló que la diferencia entre la inflación estimada y la registrada termina erosionando el poder adquisitivo de los fondos. Por ello, propuso que los recursos destinados a la universidad aumenten al menos en un nivel equivalente a la inflación más un uno por ciento, lo que considera indispensable para garantizar el mantenimiento de las operaciones y la capacidad de atender a una matrícula creciente.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum, durante su conferencia “La Mañanera del Pueblo”, fue contundente al afirmar que, con respeto a su autonomía, la UNAM debería y podría abrir más espacios. La mandataria sugirió que una reorientación del presupuesto universitario, sumada a nuevas medidas de austeridad, permitiría destinar mayores recursos a la creación de cupos para aspirantes. Sheinbaum destacó la responsabilidad de la UNAM como institución nacional de asegurar que más jóvenes tengan la oportunidad de continuar sus estudios superiores.
El rector Lomelí también puso sobre la mesa otra estrategia para ampliar el acceso: reorientar la demanda educativa hacia carreras que actualmente registran un menor número de solicitudes y donde existen espacios disponibles. Esta iniciativa busca optimizar la capacidad instalada de la universidad y diversificar las oportunidades de ingreso, evitando la concentración de la demanda en las licenciaturas más populares y aprovechando la infraestructura existente de manera más eficiente.
Este cruce de posturas se da en un momento clave para la educación superior pública en México, donde la elevada demanda de ingreso a las principales universidades choca con las limitaciones presupuestarias. El debate no solo aborda la necesidad de garantizar recursos suficientes para mantener la capacidad académica de las instituciones, sino también el desafío de ampliar las oportunidades para que un mayor número de jóvenes acceda a una carrera universitaria, en un contexto donde la gratuidad de la educación estatal ya está consagrada constitucionalmente.
Fuente original: Infobae

