México y Estados Unidos han fortalecido su alianza militar mediante la firma de una Declaración de Intención que permitirá a las fuerzas armadas mexicanas adquirir tecnología de Sistemas Aéreos No Tripulados (UAS) y de Contramedidas contra estos (C-UAS) en el mercado digital estadounidense. Este paso busca potenciar la capacidad de respuesta ante el avance del crimen organizado en la región.
El acuerdo se rubricó en la Ciudad de México durante un encuentro clave entre el comandante del Ejército Mexicano, General Héctor Ávila Alcocer, y el secretario del Ejército de Estados Unidos, Daniel Patrick Driscoll. Si bien la declaración no es vinculante, marca un hito en la colaboración bilateral, aunque aún no se han especificado los modelos, cantidades ni costos de los equipos a adquirir.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) mexicana ha subrayado que esta iniciativa busca hacer frente al uso cada vez más sofisticado de drones por parte de organizaciones criminales, como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa, grupos que Washington ha catalogado como terroristas. La tecnología de drones y antidrones se presenta como una herramienta crucial en esta lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada.
Desde la Sedena, se enfatizó que la visita del funcionario estadounidense se desarrolló bajo un marco de respeto absoluto a la soberanía e integridad territorial mexicana, promoviendo la responsabilidad compartida, la confianza mutua y una cooperación sin subordinación. Este encuentro se inscribe dentro de los mecanismos de diálogo y coordinación militar establecidos entre ambos países desde 2016, que buscan un intercambio continuo de experiencias y operaciones conjuntas.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, celebró el acuerdo en sus redes sociales, destacando que “fortalecerá la capacidad de combatir a los cárteles” y consolidará las estrategias conjuntas entre ambas naciones. Aunque el documento abre una puerta tecnológica significativa, no implica un compromiso de compra inmediata, y la Sedena no ha brindado detalles sobre posibles negociaciones con proveedores o plazos de adquisición. Este pacto se suma a una serie de cooperaciones en seguridad, en un contexto donde los avances militares se entremezclan con episodios de tensión diplomática previos.
Fuente original: Infobae

