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Terremoto en Colombia: Una neuróloga comparte claves para conciliar el sueño y superar la ansiedad post-sismo

14/08/2026 3 min de lectura Por Redacción
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El reciente terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia generó una profunda conmoción, no solo por su impacto físico sino también por las repercusiones emocionales que miles de personas experimentan, especialmente en la calidad de su descanso. Ante esta situación, la neuróloga Vanessa Benjumea brindó una serie de recomendaciones a través de redes sociales para ayudar a quienes luchan contra el insomnio, los despertares nocturnos o la ansiedad.

La especialista explicó que estas dificultades para conciliar el sueño o los frecuentes pensamientos de preocupación durante la madrugada son respuestas absolutamente normales del cerebro frente a un evento percibido como amenazante. Durante el día, las actividades cotidianas pueden distraer la mente, pero al llegar la noche, el silencio permite que las inquietudes y el miedo tomen protagonismo, llevando al cerebro a un estado de alerta constante.

Benjumea enfatizó que no se trata solo de obligarse a dormir, sino de enviar señales de seguridad al cerebro de manera repetida. Entre sus consejos más importantes, destacó la importancia de crear un ambiente propicio para el descanso: una habitación oscura, silenciosa y fresca. La oscuridad, explicó, es crucial para la producción natural de melatonina, una hormona clave que ayuda a sincronizar el reloj biológico y facilita la inducción del sueño.

Otra recomendación fundamental es limitar la exposición a noticias e información sobre el sismo al menos una hora antes de acostarse. Si bien es natural querer estar informado, el flujo constante de videos, imágenes y alertas mantiene activo el sistema de vigilancia del cerebro, prolongando la dificultad para relajarse. Asimismo, sugirió reducir el uso de pantallas electrónicas antes de dormir, no solo por la luz azul que emiten, sino también por el contenido que puede sobrestimular el sistema nervioso.

Finalmente, la neuróloga propuso establecer un pequeño ritual nocturno que envíe señales de calma al cerebro. Esto puede incluir una ducha caliente, escuchar música tranquila, practicar ejercicios de respiración con aromaterapia (como lavanda), leer algunas páginas de un libro o charlar con alguien que genere seguridad. Lo importante, destacó Benjumea, es comprometerse con al menos una de estas acciones de forma consistente, permitiendo que el cerebro aprenda gradualmente a desactivar su sistema de alarma.

Fuente original: Infobae