Colombia se encuentra conmocionada tras el devastador terremoto de magnitud 7.4 que impactó el departamento de Chocó, dejando un saldo trágico de víctimas y una estela de destrucción en varias regiones del país. El sismo, registrado a una profundidad de 103 kilómetros con epicentro a 12 kilómetros de San José del Palmar, desató una emergencia nacional que movilizó a autoridades y organismos de socorro.
Las cifras provisionales son alarmantes, con Cali como la ciudad más golpeada, reportando al menos 95 fallecidos, 949 heridos y 180 personas desaparecidas. Decenas de estructuras colapsaron en la capital vallecaucana, incluyendo hospitales y moteles, mientras los equipos de búsqueda y rescate trabajan sin descanso en medio de la desolación. La complejidad de la situación se ve agravada por fugas de gas y daños severos en la red de transporte.
Otras ciudades también sufrieron consecuencias devastadoras. Pereira lamenta 66 víctimas mortales y un número similar de edificios derrumbados, con el aeropuerto internacional Matecaña inoperable y cortes de energía generalizados. En Manizales, se registraron cinco decesos y la Catedral Basílica Metropolitana, un ícono patrimonial, sufrió daños estructurales significativos. Quibdó, cercano al epicentro, vio el colapso de 23 viviendas y la desaparición de menores tras el derrumbe de una escuela.
Frente a esta catástrofe, la Alcaldía de Bogotá ha lanzado una campaña de solidaridad, habilitando cuatro puntos de acopio para recibir donaciones vitales. Se solicita a la ciudadanía colaborar con agua potable, alimentos no perecederos, cobijas, sábanas y kits de higiene personal y primeros auxilios. La Cruz Roja también participa activamente, recibiendo ayuda las 24 horas, en un esfuerzo conjunto para aliviar el sufrimiento de los miles de damnificados y apoyar las arduas tareas de recuperación.
Fuente original: Infobae




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