Un nuevo frente de conflicto se abrió en Colombia durante la transición presidencial, a raíz de la difusión de una resolución que habilitó el sábado 8 de agosto como día hábil para gestionar contratos por una suma superior a los 250.000 millones de pesos en la Agencia de Desarrollo Rural (ADR). El documento, firmado por César Augusto Pachón, director de la entidad, permitió tramitar acuerdos administrativos y presupuestales, incluso autorizando el trabajo remoto.

Indalesio Dangond, el flamante ministro de Agricultura, no tardó en denunciar esta maniobra, calificándola como un “despilfarro de recursos sin precedentes”. Entre los acuerdos más cuestionados se encuentran uno por 70.000 millones para una planta de faena porcina, otro de 190.000 millones con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), y un tercero por 30.000 millones destinado a la región de Casanare. “No han hecho sino tramitar contratos y gastar los dineros públicos de los impuestos de los colombianos”, aseguró Dangond tras inspeccionar las oficinas de la ADR, exigiendo a Pachón que se abstuviera de tomar nuevas decisiones y advirtiendo sobre una posible destitución inminente.

La controversia se agudizó al recordarse que el Consejo de Estado ya había prohibido habilitar días no laborales para trámites contractuales, salvo en circunstancias excepcionales. Políticos como Daniel Briceño del Centro Democrático, y el exfiscal general Francisco Barbosa, se sumaron a las críticas, pidiendo la salida inmediata de Pachón. Barbosa fue contundente, calificándolo de “sinvergüenza” y reclamando que se anularan las contrataciones. Este escenario de alta tensión se da en un contexto donde ya se había destituido al exvicepresidente de la ADR, John Kennedy Wilches Carreño.

Por su parte, César Pachón utilizó sus redes sociales para defenderse de las acusaciones, solicitando a Briceño que se rectificara y presentara pruebas concretas de alguna contratación irregular en el día señalado. También respondió al ministro Dangond, sugiriéndole que no se dejara llevar por “chismes” de quienes buscan congraciarse con él y que se dedicara a trabajar por el campo, como –según afirmó– él sí lo hace. La polémica entre ambos funcionarios subraya las profundas tensiones que atraviesan al sector agrícola colombiano en este período de cambio de administración.

Fuente original: Infobae