Desde un imprevisto en plena naturaleza hasta un accidente doméstico, las emergencias sanitarias pueden surgir en cualquier momento y lugar. Un tropiezo, una caída o un malestar repentino pueden convertir una situación cotidiana en un desafío inesperado. En esos momentos cruciales, la calma y una acción ordenada pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Frecuentemente, ante un hecho inesperado, muchas personas no saben cómo reaccionar. Los nervios, la urgencia y el deseo de ayudar pueden llevar a decisiones precipitadas o a la inacción. Para brindar una respuesta clara y efectiva, la médica de expedición Alexia Hartman (@alexiahartman en redes sociales) recomienda un protocolo simple y fácil de recordar, conocido como PAS.
“Hay unas siglas que utilizamos en las emergencias sanitarias que son muy útiles, que creo que todo el mundo debería grabarse a fuego: P-A-S. P de Proteger, A de Avisar y S de Socorrer”, explica Hartman. Este método busca ordenar la respuesta inicial y maximizar las chances de una asistencia efectiva.
El primer paso es **Proteger**. Antes de acercarse a una persona que necesita ayuda, es fundamental asegurarse de que la situación no representa un riesgo para quien va a auxiliar. “Siempre te protegés a vos primero y luego a la víctima. Si ponés en peligro tu vida, será mucho más complicado salvar a dos personas en lugar de una”, enfatiza la médica. Esta precaución es vital, especialmente en entornos con peligros adicionales como rutas transitadas, zonas escarpadas o lugares donde el incidente podría repetirse.
Una vez asegurada la escena, llega el momento de **Avisar** a los servicios de emergencia. Para Hartman, esta llamada debe realizarse cuanto antes. En Argentina, el número de emergencias es el 911. “El destino final del paciente muy probablemente sea el hospital, el único lugar donde realmente pueden ayudarlo. Cuanto antes lo traslademos, mejor. Por lo tanto, cuanto antes avisen, mejor”, afirma. La pronta comunicación permite activar los recursos necesarios mientras la persona afectada recibe la primera asistencia.
Finalmente, el último paso es **Socorrer**. Tras haber avisado, es hora de brindar la ayuda que esté al alcance del auxiliador, siempre considerando sus conocimientos y las circunstancias específicas de la emergencia. “Nos ponemos manos a la obra para hacer nuestros primeros auxilios o lo que sea conveniente, ayudando a la víctima y manteniendo siempre muchísima observación sobre la persona afectada”, detalla Hartman. Es crucial monitorear constantemente el estado de la persona, ya que cualquier cambio puede ser vital para los profesionales de rescate que llegarán al lugar.
Fuente original: Infobae

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