La historia del fútbol argentino está llena de anécdotas y curiosidades. Una de ellas es la de Joffre Guerrón, un talentoso futbolista ecuatoriano que, si bien los registros oficiales de Boca Juniors solo reconocen a Raúl Alfredo Pavo Noriega como el único compatriota en vestir la camiseta azul y oro, tuvo un paso por las divisiones inferiores del Xeneize entre 2004 y 2006. Su trayectoria, marcada por un notable éxito continental, lo llevó a convertirse en una figura destacada en la Copa Libertadores, un camino que curiosamente lo cruzó varias veces con los gigantes del fútbol argentino.
Guerrón, oriundo de Imbabura, debutó profesionalmente a los 16 años en el Aucas de su país. Su explosividad, velocidad y potencia como extremo llamaron la atención, y pronto decidió probar suerte en Argentina. Se unió a la Cuarta División de Boca en 2005, compartiendo vestuario con promesas como Nicolás Bertolo y Cristian Chávez. Incluso llegó a disputar un partido con la Reserva en la Bombonera, bajo la dirección de Abel Alves, formando parte de un equipo que incluía a figuras como Sebastián Battaglia y Matías Silvestre. Sin embargo, la feroz competencia en la delantera boquense, con nombres de la talla de Rodrigo Palacio, Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto, impidió que el ecuatoriano ascendiera al primer equipo, llevándolo a regresar a su país en 2006.
Fue en Liga de Quito, bajo la tutela del «Patón» Edgardo Bauza, donde Guerrón encontró su lugar y despegó. En 2008, se consagró campeón de la Copa Libertadores, siendo una pieza clave y anotando goles decisivos, incluso en la tanda de penales de la final contra Fluminense. Su desempeño fue tan extraordinario que fue elegido el mejor jugador del torneo, lo que le valió un traspaso millonario al Getafe de España. Curiosamente, en este período, estuvo a punto de fichar por River Plate, llegando a manifestar públicamente su deseo de jugar en el Millonario y hasta bromeó con la idea de gritarle un gol a Boca, un club donde sentía que no habían querido «invertir» en él.
Tras su paso por Europa y Brasil, Guerrón volvió a cruzar caminos con el fútbol argentino en una final de Copa Libertadores, esta vez con la camiseta de Tigres de México, enfrentando y perdiendo ante el River Plate de Marcelo Gallardo. A pesar de la derrota, nuevamente fue reconocido como el jugador más valioso de la competición. Finalmente, se retiró en 2018, dejando atrás una carrera con títulos importantes y una huella en el continente. Hoy, Joffre Guerrón ha incursionado en el mundo de la música, los negocios inmobiliarios y la gastronomía, con un restaurante temático que lleva su nombre: «El gol de Guerrón», demostrando que su vida fuera de las canchas sigue siendo tan dinámica como lo fue su juego.
Fuente original: Infobae

