En una noche cargada de emociones en Santiago de los Caballeros, la Selección Mexicana Femenil Sub 23 protagonizó una gesta memorable al alzarse con la medalla de oro en la final de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. El equipo azteca, que parecía tener el partido perdido frente a Colombia, demostró una resiliencia admirable para revertir un resultado adverso y llevarse el título.
El dramatismo alcanzó su punto máximo cuando, a escasos segundos de finalizar el tiempo extra, Ana Mendoza desató un potente remate de larga distancia que sorprendió a la arquera colombiana Ximena Ospina, sellando el empate y forzando la definición por penales. La tensión era palpable en el estadio Cibao FC, donde las aficionadas mexicanas, con el rosario en la mano, unieron sus voces en un Padre Nuestro colectivo, rogando por la victoria de su selección.
La tanda de penales fue un festival de nervios y heroísmo. Nicole Pérez, Natalia Colín, Valerie Vargas y Alison Veloz convirtieron sus disparos con aplomo. Sin embargo, la figura excluyente fue la arquera Celeste Espino, quien no solo se llevó el Guante de Oro del torneo, sino que realizó una atajada monumental en la tercera oportunidad de Colombia, inclinando la balanza definitivamente a favor de México, que terminó imponiéndose por 4-2.
Tras el pitido final, el estadio estalló en un festejo vibrante. Al ritmo de la música mexicana, con “La Chona” de Los Tucanes de Tijuana y “Mi Mayor Anhelo” de Banda MS, jugadoras y fanáticos celebraron a pura euforia. Las imágenes de las futbolistas, con lágrimas de felicidad y gritando “¡somos de oro!”, recorrieron las redes, consolidando esta victoria como un hito para el fútbol femenil mexicano.
Esta medalla no solo representa el cuarto oro consecutivo para México en el fútbol femenil de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, sino que también subraya el dominio de la Selección Sub 23 en la región. El camino hacia el campeonato incluyó un empate inicial con Puerto Rico (0-0), victorias sobre Colombia (1-0) y Jamaica (7-0) en fase de grupos, y una contundente goleada a El Salvador (4-1) en semifinales, antes de reencontrarse con Colombia en la gran final para escribir una página dorada en su historia.
Fuente original: Infobae

