Tras el cierre del parque zoológico Marineland en las Cataratas del Niágara, Canadá, el futuro de sus animales, especialmente treinta belugas, se volvió incierto. El año pasado, la empresa había advertido sobre la posibilidad de aplicarles la eutanasia, generando una profunda preocupación en la comunidad internacional y entre los defensores del bienestar animal.

Sin embargo, un ambicioso operativo de rescate global logró evitar el sacrificio de estos majestuosos cetáceos. Ahora, serán reubicados en cinco acuarios especializados: cuatro en Estados Unidos (el Acuario Shedd en Chicago, el Acuario de Georgia en Atlanta y los parques SeaWorld de San Antonio y San Diego) y uno en España, el Oceanogràfic de Valencia, que recibirá a dos de ellas. El centro valenciano confirmó a «Ahora Noticias» que esta «operación internacional de rescate» busca ofrecer una alternativa digna para los animales tras el cierre del parque canadiense.

Marineland, que abrió sus puertas en la década de 1960, experimentó un declive debido a múltiples denuncias de maltrato animal, lo que llevó a una drástica caída de visitantes y una profunda crisis económica. En 2019, una ley canadiense prohibió el encierro de cetáceos para espectáculos o fines comerciales, acelerando la clausura definitiva del parque en 2024. El gobierno federal de Canadá se negó a financiar el mantenimiento de los animales, argumentando que la responsabilidad recaía en la empresa, que había lucrado con ellos durante décadas.

El Oceanogràfic de Valencia ya está preparando la llegada de los dos ejemplares, que iniciarán un riguroso proceso de adaptación progresiva bajo supervisión veterinaria y de los equipos de cuidado animal. Este centro tiene experiencia en rescates similares; en 2024, acogió a dos belugas provenientes de Járkov, Ucrania, una ciudad devastada por la guerra. La exitosa integración de Plombir y Miranda, rescatadas de una zona de conflicto, sirve de precedente para la compleja operación actual.

A pesar del alivio por el rescate, organizaciones animalistas como la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) expresaron su preocupación. Señalan que la reubicación en delfinarios sigue perpetuando la cautividad y explotación de estos animales con fines de lucro, instando a las administraciones a impulsar la creación de santuarios marinos para cetáceos que han vivido toda su vida en cautiverio.

Fuente original: Infobae