Con la llegada del verano, que trae consigo el ansiado descanso, la playa y la pileta, también se dispara una preocupación de salud común: las infecciones del tracto urinario (ITU). Expertos alertan que la incidencia de estas afecciones puede crecer entre un 20% y un 30% durante los meses más cálidos, convirtiéndose en una molestia significativa si no se tratan a tiempo.

La Dra. Maricruz González Álvarez, ginecóloga y obstetra, explica que el principal culpable de este incremento es el exceso de humedad en la zona urogenital. Las altas temperaturas, el uso prolongado de trajes de baño mojados y el sudor alteran la microbiota vaginal protectora, creando un ambiente ideal para que proliferen las bacterias responsables de la cistitis, uretritis o vaginitis. Las mujeres, por su anatomía, son más vulnerables, especialmente durante el embarazo y la posmenopausia, ya que su uretra es más corta y cercana al recto, facilitando el ingreso bacteriano.

Reconocer los síntomas a tiempo es fundamental para evitar complicaciones. Las señales más comunes incluyen dolor o ardor al orinar, la necesidad frecuente de ir al baño aunque se elimine poca orina, molestias en la parte baja del abdomen y, en algunos casos, orina turbia o con presencia de sangre. Ante cualquiera de estos indicios, es crucial consultar a un médico de atención primaria para un diagnóstico preciso y el inicio de un tratamiento antibiótico si fuera necesario.

La prevención es la herramienta más efectiva. Mantener una buena hidratación, bebiendo al menos dos litros de agua al día, ayuda a eliminar bacterias a través de la orina. También es aconsejable no retrasar las ganas de orinar y vaciar la vejiga cada dos o tres horas, además de hacerlo siempre después de mantener relaciones sexuales. Otras medidas sencillas incluyen cambiarse el bañador mojado lo antes posible, evitar la ropa excesivamente ajustada, prevenir el estreñimiento y mantener una correcta higiene íntima, limpiando siempre de adelante hacia atrás tras la defecación. Una dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, también contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario y mejora el tránsito intestinal, reduciendo el riesgo de infección.

Fuente original: Infobae