La Selección Española de Fútbol hizo historia al vencer a Argentina en la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026, asegurando su primer título mundial masculino en más de una década y un impresionante premio de 50 millones de dólares de la FIFA. Mientras el codiciado trofeo ya descansa en Madrid, una porción significativa de ese botín millonario no seguirá el mismo camino, sino que podría terminar en las arcas del fisco estadounidense.
Esto se debe a que numerosos jugadores, el cuerpo técnico y hasta los árbitros que generaron ingresos durante el torneo podrían haber contraído obligaciones fiscales en Estados Unidos. Conocido popularmente como el “jock tax”, esta normativa aplica a atletas que prestan servicios en territorio estadounidense, incluso si no son residentes del país. Un acuerdo entre el IRS (la agencia de impuestos de EE.UU.), la Agencia de Ingresos de Canadá y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) de México establece que la compensación fiscal se calculará en función de la cantidad de partidos disputados en cada país anfitrión.
Pero las implicaciones fiscales no se detienen ahí. Los futbolistas españoles también enfrentan obligaciones en su propio país. Según expertos legales, la mayoría de los jugadores estarán sujetos a impuestos en España, ya que quienes son residentes fiscales tributan por su “renta mundial”. Aunque existen tratados bilaterales entre España y Estados Unidos para evitar la doble imposición, los atletas suelen terminar pagando el impuesto más alto entre ambos países, con tasas que pueden superar el 30% en promedio.
Para complicar aún más el panorama, los impuestos federales no son la única preocupación. Dado que España disputó partidos en diversas sedes estadounidenses como Georgia, California, Texas y Nueva Jersey, los jugadores también podrían estar sujetos a impuestos estatales locales en cada una de esas jurisdicciones. Estas obligaciones adicionales pueden elevar considerablemente la carga tributaria total, acercándose a un rango del 36% al 41% en algunos casos.
El dinero del premio es entregado a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que luego distribuye el 45% como bonificación entre los jugadores. Estas bonificaciones, consideradas como compensación ordinaria a efectos tributarios, se asignan según el lugar donde se prestaron los servicios, es decir, los partidos jugados. Sin embargo, la transparencia sobre los acuerdos contractuales entre la FIFA, las federaciones nacionales y los jugadores no es total, lo que añade un velo de misterio sobre la distribución final de estos millonarios premios.
Fuente original: Infobae

