La incógnita sobre un posible desdoblamiento de las elecciones bonaerenses en 2027 por parte del gobernador Axel Kicillof mantiene en vilo al ámbito político nacional. En las últimas semanas, las señales provenientes del peronismo bonaerense han fortalecido la convicción en el Gobierno Nacional de que esta jugada es una posibilidad real y que, de concretarse, podría tener un impacto significativo en el panorama electoral.
Desde la Casa Rosada, la hipótesis de un adelantamiento de los comicios provinciales es recibida con cierto optimismo. El oficialismo nacional interpreta que si Kicillof decide separar la elección de la Provincia de Buenos Aires de la contienda presidencial, el resultado podría ser favorable para las aspiraciones de reelección del presidente Javier Milei. Se traza un paralelismo con el escenario de 2015, cuando la victoria de María Eugenia Vidal en la provincia se consideró un factor clave que impulsó a Mauricio Macri hacia el balotaje presidencial.
Para Kicillof, un desdoblamiento presentaría una doble ventaja estratégica. Por un lado, buscaría satisfacer a los intendentes bonaerenses, quienes ganarían mayor protagonismo en una elección local. La expectativa sería que, tras obtener victorias en sus municipios, los jefes comunales retribuyeran el apoyo al gobernador en su eventual búsqueda de liderazgo nacional. Por otro lado, esta maniobra le permitiría a Kicillof desmarcarse de las imposiciones de Cristina y Máximo Kirchner en la confección de las listas electorales, otorgándole mayor autonomía política.
A pesar de estos potenciales beneficios para Kicillof, en el Gobierno Nacional se lo percibe como un candidato presidencial sin una estructura sólida propia. «Es un pato rengo», describen, sugiriendo que su fortaleza radica únicamente en su figura. La reciente carta de Cristina Kirchner ha avivado aún más los análisis sobre los planes del gobernador, mientras que los movimientos para asegurar la reelección de los intendentes son vistos con suspicacia.
La estrategia del oficialismo nacional parece clara: alentar la idea de que un desdoblamiento beneficiaría a Kicillof. Entre la presión interna del kirchnerismo y el cálculo de los intendentes, en Balcarce 50 están convencidos de que el gobernador terminará cediendo a la tentación de contentar a los líderes municipales, una decisión que, irónicamente, podría terminar favoreciendo los intereses del gobierno de Javier Milei en la contienda nacional.
Fuente original: Infobae




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