La administración del expresidente estadounidense Donald Trump ha lanzado un fuerte llamado a los países de América Latina para que incrementen significativamente su inversión en defensa y seguridad. El objetivo principal: hacer frente al avance imparable del crimen organizado que azota a la región.
Esta iniciativa se enmarca en la creación del «Escudo de las Américas», una alianza militar diseñada para combatir las redes criminales. Aunque esta coalición ya integra a varios gobiernos conservadores de la región, sorprendentemente dejó fuera a potencias como Brasil y México, generando interrogantes sobre su alcance y estrategia.
Elbridge Colby, quien fuera subsecretario de Defensa de Estados Unidos, expresó en la revista Americas Quarterly su preocupación por la baja inversión en defensa de algunos países latinoamericanos, calificando de «absurdo» que destinen menos del 1% de su Producto Interno Bruto (PIB) a esta área. En contraste, destacó el esfuerzo de los aliados de la OTAN, que han elevado su gasto militar a un 3,5% del PIB, más un 1,5% adicional en cuestiones de seguridad.
Colby defendió la política de Washington hacia la región, presentando la situación como una «oportunidad histórica» para una colaboración más estrecha en la lucha contra el narcotráfico y otras amenazas. En este contexto, la estrategia de seguridad nacional estadounidense contempla una «actualización» de la histórica Doctrina Monroe, un principio del siglo XIX que establecía a Latinoamérica bajo la esfera de influencia de Washington.
Aunque reconoció que la Doctrina Monroe es «controvertida y a menudo malinterpretada», el exfuncionario aseguró que el verdadero propósito de Estados Unidos no es la «explotación, subordinación ni dependencia», sino fomentar la «mayor prosperidad, seguridad y estabilidad» en las naciones latinas. Asimismo, recordó que Estados Unidos sufre impactos directos del tráfico de drogas y los flujos migratorios, y advirtió que Washington movilizará todos sus recursos, incluidas las Fuerzas Armadas, para contrarrestar estas amenazas, citando operaciones en el Caribe como ejemplo.
Esta movida de seguridad se complementa con una estrategia de cooperación económica. Thomas Hardy, exdirector de Operaciones de la Agencia de Comercio y Desarrollo de EE. UU. (USTDA), reveló que el gobierno estadounidense ha aumentado su participación en proyectos de desarrollo económico en Latinoamérica. Según Hardy, la USTDA busca apoyar el desarrollo de países socios de una manera que también beneficie los intereses de seguridad de Estados Unidos, destacando una fase de expansión del programa en la región.
Hardy también observó una «mucho más estrecha» implicación de los gobiernos y el sector privado latinoamericanos, quienes, especialmente tras recientes cambios políticos que han acercado a varios países a la derecha, buscan fortalecer sus lazos con Washington. Esta confluencia de intereses marca un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y América Latina, con un claro enfoque en seguridad y desarrollo bajo la órbita de los intereses norteamericanos.
Fuente original: Infobae




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