La gira norteamericana sobre cemento se presenta una vez más como la asignatura pendiente para los tenistas argentinos de la nueva generación. Durante las próximas siete semanas, el calendario del circuito ATP ofrecerá torneos de gran envergadura como el US Open y los Masters 1000 de Canadá y Cincinnati, donde nuestros representantes buscarán sumar puntos cruciales en una superficie que históricamente les ha resultado esquiva.
Las dificultades no son nuevas. En años anteriores, varios jugadores argentinos con potencial no lograron acceder con regularidad a los cuadros principales de estos certámenes por cuestiones de ranking. Y cuando lo hicieron, la consolidación de actuaciones competitivas sostenidas fue un reto. Figuras como Francisco Cerúndolo (20°), Tomás Etcheverry (31°) y Sebastián Báez (53°) son quienes más rodaje acumulan en esta exigente gira, aunque les cuesta encadenar victorias y superar las primeras rondas. Paradójicamente, el Masters 1000 de Montreal, donde Guillermo Cañas logró el único título argentino en 2002 con una gesta memorable, hoy es el torneo con menor presencia nacional de esta camada.
Los números reflejan esta realidad. Apenas un puñado de jugadores, como Juan Manuel Cerúndolo y Francisco Comesaña, presentan un balance positivo en victorias y derrotas sobre cemento norteamericano, a menudo en torneos de menor categoría o con participaciones limitadas. El mayor logro reciente pertenece a Sebastián Báez, quien se coronó en Winston-Salem en 2023. Sin embargo, incluso él ha tenido registros negativos en las giras posteriores, lo que subraya la dificultad de mantener un rendimiento alto en esta superficie. Este año, además, Román Burruchaga y Tirante harán su debut en cuadros principales, buscando cambiar la tendencia.
A pesar de las estadísticas, estas siete semanas representan una inmejorable oportunidad. Con pocos puntos por defender en el ranking, cualquier buena actuación podría significar un salto importante en la clasificación mundial y comenzar a revertir una tendencia que ha marcado a toda una generación. La cautela se mezcla con la expectativa en el tenis argentino, que anhela conquistar un escenario que, hasta ahora, se le ha resistido.
Fuente original: Infobae




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