El esperado lanzamiento de las gafas inteligentes de Apple, conocidas internamente como N50, se pospondrá más de lo previsto, según informes recientes. La principal razón detrás de este retraso no es otra que la preocupación por la privacidad y el riesgo de grabaciones no autorizadas, un factor que la compañía de la manzanita busca abordar meticulosamente para no repetir los tropiezos de sus competidores.
La experiencia de Meta con sus dispositivos similares ha servido como una advertencia clara. Las gafas de Meta generaron un fuerte estigma público debido al temor generalizado a ser grabado sin consentimiento. Esta percepción negativa llevó a la prohibición de su uso en diversos lugares sensibles alrededor del mundo, como tribunales, escuelas, gimnasios, hospitales y hasta cruceros. A pesar de contar con indicadores luminosos para señalar la grabación, la desconfianza persistió e incluso se reportaron manipulaciones de estos sistemas, lo que profundizó el recelo social.
Apple, consciente de que su reputación está intrínsecamente ligada a la protección de datos personales y la privacidad del usuario, ha priorizado este aspecto en el desarrollo de sus propias gafas. Ingresar a un mercado donde la privacidad ya está en tela de juicio representa un riesgo significativo para la marca, por lo que los equipos de ingeniería y marketing están dedicando esfuerzos considerables para asegurar una aproximación diferente y más segura.
Para contrarrestar estas preocupaciones, Apple está explorando diversas soluciones. Entre ellas, se evalúa priorizar el procesamiento local de datos directamente en el dispositivo, evitando que la información sensible salga del entorno del usuario. También se considera prescindir de funciones como el reconocimiento facial, evitar los modos de «super-sensing» para el análisis continuo del entorno y no utilizar las grabaciones de los clientes para entrenar modelos de inteligencia artificial, diferenciándose así de prácticas atribuidas a otros gigantes tecnológicos.
Incluso se han prototipado modelos de gafas sin cámara o con cámaras de funcionalidad limitada, capaces solo de interpretar visualmente el entorno para consultas a la inteligencia artificial, sin grabar fotos o videos. Con el lanzamiento ahora proyectado para finales de 2027, Apple reconoce que estas medidas no erradicarán por completo los usos indebidos, por lo que anticipa una colaboración estrecha con reguladores y autoridades para perfeccionar directrices y actualizar el software en los próximos años.
Fuente original: Infobae

