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Alerta en el Invierno: Cómo el Estrés por Frío Afecta tu Salud y Qué Hacer para Prevenirlo

18/07/2026 3 min de lectura Por Redacción
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Con la llegada de las bajas temperaturas, es fundamental entender un concepto clave para nuestra salud: el estrés por frío. Esta condición se produce cuando nuestro organismo pierde calor más rápido de lo que puede generarlo, a causa de la exposición a ambientes gélidos, húmedos o ventosos. El cuerpo, en su intento por mantener el equilibrio térmico, activa mecanismos como el temblor o la vasoconstricción, buscando siempre conservarse.

Sin embargo, si estas respuestas no son suficientes, pueden surgir afecciones serias que van más allá del simple malestar. Hablamos de hipotermia, que puede comprometer órganos vitales; congelación, que daña tejidos y puede llevar a la amputación; pie de inmersión, causado por frío y humedad; y sabañones, esas dolorosas inflamaciones en los dedos. Además, el frío extremo no solo impacta lo físico, sino que también afecta nuestra mente, disminuyendo la atención, la velocidad de procesamiento y la capacidad de tomar decisiones, incluso en exposiciones breves.

Ciertos grupos son más vulnerables a estas condiciones, como personas con movilidad reducida, enfermedades crónicas, bajo nivel de grasa corporal, niños y adultos mayores. Trabajar o hacer ejercicio al aire libre, no contar con un refugio cálido o la vestimenta adecuada, son factores que incrementan el riesgo. La combinación de frío, humedad y viento es particularmente peligrosa, acelerando la aparición de síntomas y agravando el pronóstico.

Para protegernos, las recomendaciones son claras y efectivas. Es crucial vestirse con varias capas de ropa holgada, eligiendo materiales que conserven el calor incluso si se mojan, como la lana. Cubrir todas las zonas expuestas del cuerpo con gorros, guantes, bufandas y medias gruesas es indispensable. Una capa exterior impermeable nos resguardará de la lluvia, nieve o viento. Limitar el tiempo al aire libre y hacer pausas frecuentes en lugares cálidos son estrategias inteligentes. También es aconsejable consumir bebidas calientes y evitar el alcohol y la cafeína, que pueden interferir en la capacidad del cuerpo para generar calor.

La vigilancia mutua es otra medida vital. Realizar actividades en compañía permite detectar rápidamente los primeros signos de estrés por frío, como temblores, entumecimiento o cambios en la coloración de la piel, y actuar con mayor eficacia en caso de emergencia. Incluso un estudio reciente publicado en la revista Nature demostró cómo la exposición breve a bajas temperaturas puede deteriorar transitoriamente la atención y la toma de decisiones, incluso con ropa adecuada, sugiriendo que la incomodidad sensorial es un factor clave.

En síntesis, la detección temprana de cualquier sensación anómala y la adopción de medidas preventivas son esenciales para evitar complicaciones severas. Cuidarnos del frío es proteger nuestra salud integral, tanto física como mental, especialmente en esta época del año.

Fuente original: Infobae