Un informe reciente del International Crisis Group (ICG) reveló que la brutal disputa interna del Cártel de Sinaloa, entre las facciones de «Los Chapitos» y «Los Mayos», está teniendo un impacto devastador en la juventud de la región. Más del 40% de las víctimas de homicidio en Sinaloa desde el inicio del conflicto son jóvenes de entre 18 y 28 años, una cifra que expone la cruda realidad de una generación atrapada en la violencia.

El estudio, publicado el 7 de julio de 2026, detalla que en los primeros diez meses de esta sangrienta confrontación, al menos 55 menores de edad y cerca de 450 jóvenes dentro de ese rango etario perdieron la vida. La tasa de homicidios para este grupo demográfico alcanzó un alarmante 74,6 por cada 100 mil habitantes entre septiembre de 2024 y agosto de 2025, marcando un récord histórico en la región.

Según el ICG, el Cártel de Sinaloa solía emplear a miles de «halcones» –jóvenes vigías que alertaban sobre la presencia de fuerzas de seguridad o grupos rivales– pagándoles entre 200 y 400 dólares mensuales. Sin embargo, con la escalada de la guerra interna, muchos de estos jóvenes fueron forzados a convertirse en sicarios sin ningún tipo de preparación, pasando de informantes a combatientes en primera línea del conflicto.

La influencia del narcotráfico ha permeado profundamente la sociedad sinaloense, llevando a que muchos adolescentes se unan a las filas de los cárteles por iniciativa propia, atraídos por el dinero y la necesidad de pertenencia. Esta realidad se refleja también en el perfil de las personas desaparecidas: la mitad de los casos actuales corresponden a jóvenes menores de 28 años, un cambio drástico respecto a años anteriores.

El informe también destaca que los centros de detención juvenil están desbordados y se han convertido, paradójicamente, en nuevos focos de reclutamiento para el crimen organizado. De manera similar, los centros de rehabilitación de drogas, que carecen de regulación, son utilizados por las facciones del cártel para captar a jóvenes vulnerables, ofreciéndoles drogas a cambio de su lealtad.

Ante este panorama desolador, el ICG ha emitido una serie de recomendaciones al gobierno mexicano. Entre ellas, se incluye la urgente necesidad de regular los centros de rehabilitación, ampliar programas de apoyo económico para estudiantes en zonas de alto riesgo y mejorar la inteligencia penitenciaria para evitar el reclutamiento dentro de las cárceles. La situación en Sinaloa es un llamado de atención sobre el costo humano de la guerra contra las drogas, donde una generación entera está siendo sacrificada.

Fuente original: Infobae