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30 años de una lucha incansable: Edgardo Aló, la sombra del asesino de su hija Carolina

21/06/2026 5 min de lectura Por Redacción
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Para Edgardo Aló, el Día del Padre dejó de ser una celebración hace tres décadas. Desde el brutal femicidio de su hija Carolina, quien fue asesinada a sus 17 años con 113 puñaladas por Fabián Tablado, su vida se transformó en una incansable vigilia y lucha por justicia. Hoy, con una restricción perimetral inédita de 300 kilómetros que mantiene alejado al asesino y una fundación dedicada a asistir a víctimas de violencia de género, este padre no cede en su batalla. “A veces me sorprendo cuando digo treinta años”, reflexiona, “y sin embargo, para mí, te estoy hablando como si hubiera sido ayer”.

La noche helada del 27 de mayo de 1996 marcó un punto de no retorno para Edgardo. Su vida, antes dedicada a su familia y su inmobiliaria en Tigre, se desmoronó. Cerró su negocio, vendió propiedades y autos, y se dedicó por completo a buscar justicia para Carolina. “¿Yo qué más puedo perder? Perdí lo mejor que puede tener una persona, que es un hijo. De manera que no le tengo miedo a nada”, afirma con una determinación que el tiempo no ha logrado doblegar. Su único objetivo es que el asesino cumpla una verdadera prisión perpetua, convencido de que “este tipo en la calle mata en cualquier momento”.

A fines de marzo, la Justicia bonaerense extendió por un año más, hasta abril de 2027, la polémica restricción perimetral de 300 kilómetros que prohíbe a Fabián Tablado acercarse a Edgardo Aló o establecer cualquier tipo de contacto. Esta medida, sin precedentes por su distancia, equiparable a la de Buenos Aires a Rosario, implica que Tablado debe llevar una tobillera electrónica que monitorea su ubicación. Sin embargo, Edgardo no confía plenamente en el sistema y ha denunciado que Tablado habría sido visto en Tigre en abril, e incluso maneja la versión de un “alquiler de pierna” para evadir el control. “No había personal” para verificar, lamenta.

Carolina era una joven vivaz, alegre, que “les ponía sobrenombres a todos y vivía contenta”. Su relación con Fabián Tablado, iniciada cuando ella tenía 14 y él 17, rápidamente se convirtió en un ciclo de rupturas y reconciliaciones marcadas por la violencia. Edgardo notó la tristeza de su hija al volver con Tablado y su ánimo al separarse, una lógica incomprensible hasta que descubrió las amenazas del joven contra su hermano menor. La violencia escaló: en 1995, Tablado le quebró el tabique a Carolina, quien inventó una excusa. La inacción del colegio, que incluso amonestó a Carolina por no denunciar, no frenó la tragedia que se avecinaba.

Los días previos al crimen, Tablado ya había anunciado sus intenciones a un amigo, Luis Vallejo, en tres ocasiones. Primero en una plaza, luego al día siguiente, y finalmente la tarde del 27 de mayo de 1996, en la puerta del colegio. “Hoy voy a matar a Carolina”, le dijo, un aviso que Vallejo no tomó en serio hasta que vio a Tablado llevarse a Carolina del brazo, haciendo un gesto ominoso con el dedo en la garganta. Esa noche, el horror se desató.

En la casa de los Tablado, vacía, Carolina fue brutalmente atacada. Los forenses estimaron que el ataque duró entre cinco y diez minutos, donde Tablado utilizó tres cuchillos y un formón, una herramienta de carpintería. Carolina intentó defenderse con las manos, que quedaron agujereadas por los cortes, hasta que un tajo en la vena cava la degolló. Tras el crimen, Tablado se bañó, se cambió y dejó un dibujo macabro junto al cuerpo: un caballo y una figura con un cuchillo, acompañado de la palabra “jajajaja”.

Con el paso de los años, Edgardo Aló ha transformado su dolor en acción. En 2017 fundó la Fundación Carolina Aló, con el objetivo de prevenir que otras jóvenes sufran el mismo destino. La institución asiste a víctimas de violencia de género, orientándolas en el complejo sistema judicial, y trabaja en prevención, convencido de que la violencia debe ser interceptada en las primeras etapas de las relaciones. Además, la fundación impulsó una petición ante la ONU para que el 27 de mayo sea declarado Día Internacional de la No Violencia en el Noviazgo, buscando que el nombre de Carolina sea un símbolo de vida y lucha, y no solo de la tragedia.

Fuente original: Infobae