En el corazón de Doñana, España, se gesta una iniciativa innovadora para frenar la expansión de la avispa asiática (Vespa velutina), una especie invasora que ha generado alarma desde su detección en 2010. Este insecto, originario del sureste de Asia, no solo amenaza el ecosistema local, sino que también representa un riesgo para la salud pública, con reportes de muertes por sus picaduras.
La Asociación El Burrito Feliz (EBF)-Doñana ha puesto en marcha un proyecto pionero: aprovechar el instinto depredador de los abejarucos y las ranas para controlar la proliferación de esta avispa. La alarma se encendió tras el hallazgo de colonias de abejarucos devastadas, lo que impulsó la creación de nuevos espacios seguros para su anidación y humedales artificiales para la prosperidad de las ranas. Estas dos especies, convertidas en aliados inesperados, han demostrado ser rivales eficaces contra la Vespa velutina, actuando como una verdadera “muralla natural”.
Los primeros resultados ya son alentadores. En el santuario animal de Chucena, la asociación ha logrado el éxito de cuatro nidos de abejarucos en pocos meses. Ante este panorama, EBF-Doñana planea registrar oficialmente el proyecto ante las autoridades de Medio Ambiente, presentándolo como una alternativa natural, económica y altamente efectiva para enfrentar este desafío ambiental. La propuesta ha captado el interés de ornitólogos y fotógrafos de naturaleza.
El fotógrafo Francisco Ramírez ha documentado con imágenes exclusivas cómo los abejarucos cazan avispas asiáticas en pleno vuelo y cómo las ranas se alimentan de ellas cerca de las charcas. Estas pruebas gráficas no solo respaldan la efectividad de la propuesta, sino que también han atraído la atención de otras entidades interesadas en replicar la experiencia. Aunque la cepa europea de la Vespa velutina no es extremadamente agresiva, los especialistas insisten en la importancia de mantener precauciones, como alejarse de los nidos y avisar a las autoridades.
Fuente original: Infobae

