Las Fuerzas Militares de Colombia confirmaron la neutralización de alias «Totoró», quien era señalado como cabecilla de una facción clave dentro de la estructura Carlos Patiño. Este grupo forma parte del Estado Mayor Central, una de las principales disidencias de las FARC, liderada por alias «Iván Mordisco». La operación, que culminó con la muerte del insurgente, se llevó a cabo en el estratégico Cañón del Micay, una región del departamento del Cauca conocida por la fuerte presencia de organizaciones armadas ilegales.
Según el Ejército Nacional, la acción militar fue ejecutada por tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 4, con el respaldo aéreo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Tareas de inteligencia exhaustivas permitieron identificar con precisión el campamento donde se ocultaba «Totoró», facilitando así la planificación y ejecución de la operación.
Las autoridades colombianas indicaron que «Totoró» había ascendido al liderazgo de esta comisión tras la baja del anterior cabecilla en el mismo sector. Se le atribuía la coordinación de actividades ilícitas como el control territorial, la movilización de combatientes y la organización de ataques contra las fuerzas de seguridad. Además, los organismos de inteligencia revelaron que el campamento desmantelado era un centro neurálgico para la estructura Carlos Patiño, utilizado para planificar operaciones armadas, gestionar el narcotráfico y el transporte de armamento, explosivos y otros recursos logísticos.
La muerte de «Totoró» representa un nuevo golpe a esta estructura, considerada una de las principales responsables de la escalada de violencia en el Cañón del Micay y otras zonas del Cauca. Las investigaciones sugieren que bajo su mando se intensificaron las presiones sobre la población civil en áreas como Huisitó y La Emboscada. El Ejército también denunció que el grupo restringía el acceso a espacios comunitarios, incluyendo una escuela y un polideportivo, que eran utilizados como bases de operación y donde, además, se habían instalado artefactos explosivos improvisados, poniendo en riesgo a los habitantes.
Tras la operación, las tropas realizaron un registro exhaustivo del campamento, incautando material de guerra y otros elementos. Este material fue entregado a las autoridades judiciales para los trámites correspondientes. Las Fuerzas Militares recalcaron que el Cañón del Micay sigue siendo un punto crítico para los grupos armados ilegales debido a su ubicación estratégica y las rutas que ofrece para el narcotráfico. Por ello, se mantendrán las operaciones en la zona para desarticular estas estructuras, restaurar el control estatal y garantizar la seguridad de las comunidades.
Fuente original: Infobae

