La economía argentina muestra señales de recuperación y optimismo en varios frentes. Recientemente, la agencia Standard and Poor’s (S&P) elevó la calificación crediticia del país, un movimiento que impulsó las acciones argentinas en un 18% y llevó el riesgo país a 433 puntos básicos, su nivel más bajo desde mayo de 2018. Este dato contrasta fuertemente con los 2.415 puntos registrados en noviembre de 2023, antes de la asunción de Javier Milei, y se da en un contexto donde el expresidente Mauricio Macri había manifestado su asombro por la lentitud en la baja de este indicador clave para el acceso a mercados internacionales.
Las buenas noticias no se limitan al ámbito financiero. El INDEC confirmó que la inflación de mayo se ubicó en un 2,1%, el índice más bajo en ocho meses y por debajo de las proyecciones de algunas consultoras privadas. Esta desaceleración inflacionaria es un pilar fundamental de la narrativa oficial, con proyecciones que sugieren que el dato de junio podría incluso descender por debajo del 2%.
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, ha sido una de las voces más activas en celebrar estos logros. A través de sus redes sociales, destacó un “récord histórico” en las exportaciones mineras del primer cuatrimestre y hasta ironizó sobre la falta de énfasis mediático en la caída de la pobreza infantil, que alcanzó su nivel más bajo desde 2018. Quienes lo conocen de cerca, aseguran que Caputo ya piensa en el calendario electoral del próximo año, lo que podría explicar sus recurrentes enfrentamientos con figuras de la oposición como Axel Kicillof, así como decisiones recientes como la recomposición salarial para docentes universitarios y la implementación de tarifa cero en el transporte público para personas con discapacidad.
El presidente Javier Milei se aferra a estos indicadores económicos para respaldar su audaz y ambicioso programa, con un fuerte componente ideológico y ejecutado por el equipo de Caputo. A esto se suman las desregulaciones impulsadas por Federico Sturzenegger y una serie de iniciativas polémicas con el sello de Santiago Caputo, enfocadas en nuevas tecnologías e inteligencia artificial. La presencia en Buenos Aires de Peter Thiel, cofundador de PayPal y director de Palantir, y el revuelo generado por un artículo de Milei en el Financial Times donde defendió la modificación de la Ley de Sociedades y propuso un régimen sin regulación para la IA, generaron debate, con especialistas advirtiendo sobre posibles riesgos para la soberanía de datos de Argentina.
En el ámbito legislativo, el Congreso debate proyectos como el “Súper RIGI”, que contempla beneficios fiscales para inversiones en áreas como inteligencia artificial, biotecnología o infraestructura digital, y que ha sido cuestionado por la oposición. Paralelamente, la impulsada Ley de Lobby por la Casa Rosada también genera controversia. Más de 190 organizaciones, incluyendo el CELS y Poder Ciudadano, han alertado en el Parlamento sobre la amenaza que este proyecto representaría para la participación ciudadana y el control del Estado a la sociedad civil, al equiparar el cabildeo empresarial con la acción de cualquier organización que defienda intereses colectivos.
Fuente original: Infobae

