La reciente visita del Papa León XIV a España concluyó con un giro inesperado cuando su vuelo programado de regreso a Roma desde Tenerife sufrió un problema técnico, provocando una demora considerable. El incidente alteró los planes finales de la visita papal, impactando la cobertura mediática y la asistencia de representantes institucionales.
El desperfecto mecánico fue detectado mientras la comitiva papal ya se encontraba en el aeropuerto. Esto llevó al desembarco inmediato de todos los pasajeros, incluyendo funcionarios del Vaticano y periodistas. Como resultado, la aerolínea tuvo que organizar un nuevo vuelo desde Madrid, y la tradicional rueda de prensa a bordo fue cancelada.
En un gesto de rápida acción y hospitalidad, el Rey Felipe VI de España jugó un papel crucial en la resolución de la situación. Habiendo viajado específicamente a Tenerife para la despedida del Pontífice, el monarca ofreció un avión Falcon de la Fuerza Aérea Española para el regreso del Papa. El Rey Felipe VI optó por permanecer en la isla hasta la llegada del nuevo vuelo comercial, acompañando personalmente al Papa León XIV hasta la aeronave militar a través de la pista, junto a los ministros Ángel Víctor Torres y Elma Sáiz, y el presidente de Canarias, Fernando Clavijo.
El trayecto de vuelta al Vaticano fue realizado por la unidad Ala 45 del Ejército del Aire español, especializada en el transporte de altas personalidades, con la Ala 46 proporcionando escolta aérea. Se desplegaron varios aviones para asegurar el traslado seguro del Papa León XIV a la capital italiana. Expresando su gratitud, el Pontífice, según trascendió, les dijo a los militares: “Muchas gracias por habernos salvado”.
Antes de este imprevisto, el Papa León XIV se había dirigido a los fieles en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Allí, manifestó su profunda emoción y aprecio por el “gran afecto” y el “gran corazón católico de España”, extendiendo también un agradecimiento especial a la sociedad canaria por su acogida a las poblaciones migrantes que a menudo llegan tras viajes expuestos a peligros y violencias inenarrables.
Este episodio resaltó la sólida colaboración entre las autoridades españolas y vaticanas, así como su efectiva respuesta ante una emergencia logística. A pesar de modificar el protocolo habitual, la rápida coordinación entre la Casa Real, el Gobierno y el Vaticano garantizó la seguridad y el regreso del Papa en tiempo y forma, demostrando la capacidad de adaptación en la gestión de eventos internacionales de alto perfil.
Fuente original: Infobae

