Un verdadero terremoto político sacude a Colombia tras las explosivas declaraciones del presidente Gustavo Petro. Lo que comenzó como un mensaje conciliador dirigido al futbolista James Rodríguez, luego de que su hija Antonella fuera objeto de críticas, escaló rápidamente a un ataque frontal e indirecto contra el candidato presidencial de derecha, Abelardo de la Espriella, con graves acusaciones que incluyen nexos con el paramilitarismo y el narcotráfico.
Petro agradeció el apoyo de James Rodríguez a la selección colombiana y desestimó que las posturas políticas del jugador debieran generar divisiones. Sin embargo, su discurso viró bruscamente hacia el ámbito electoral, donde sin nombrarlo directamente, lanzó un fuerte cuestionamiento a De la Espriella, citando declaraciones de un comediante. El mandatario se refirió a un «costeño que nació en Bogotá y se crió en barrios ricos» y que luego «conoció a los paramilitares» en Montería, en clara alusión al candidato.
Abelardo de la Espriella, quien se autodenomina «costeño» a pesar de haber nacido en la capital colombiana y haberse criado entre Montería y Cartagena, ya había abordado públicamente su pasado. El candidato reconoció haber conocido a Salvatore Mancuso, exlíder de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), en Montería, pero siempre negó cualquier cercanía o amistad, argumentando una diferencia de edad considerable y un encuentro posterior en el marco de un proceso de paz.
Pero las acusaciones de Petro no terminaron ahí. Sin presentar pruebas concretas, el presidente fue más allá y afirmó que De la Espriella se habría mudado a Estados Unidos con «dineros que venían del narcotráfico», supuestamente obtenidos tras engañar a terceros, y que allí habría pactado «acuerdos con los gringos malos», en referencia a «fuerzas oscuras» internacionales que lo apoyarían. Estas declaraciones intensifican la ya caldeada campaña electoral colombiana de cara a los comicios del 21 de junio.
Finalmente, el presidente Petro cerró su mensaje con una profunda reflexión que mezcló política, codicia y referencias religiosas, aludiendo a Jesucristo. Criticó a quienes, cegados por la avaricia, «quieren la oscuridad sobre toda la humanidad» y no apoyan a quienes representan «las fuerzas de la vida latinoamericanas», incluso si hay indicios de narcotráfico. Una polémica que promete seguir generando repercusiones en el país vecino.
Fuente original: Infobae

