Dicen que, al final de su vida, cada uno cosecha lo que sembró. Y puede que sea cierto. Por eso, ese 16 de mayo de 2006, cuandoJorge Porcelfalleció, entre sus colegas y allegados hubo sensaciones encontradas. El eximio capocómico murió en Miami, ciudad en la que se había radicado hacía décadas, a los 69 años de edad y después deuna larga lucha contra la obesidad, la artrosis y el Parkinson. Y dejó un legado artístico que, al día de hoy, se sigue reflotando. Pero entre algunos de sus parientes y muchos de los que tuvieron la oportunidad de trabajar con él, no todos los recuerdos que dejó fueron gratos.
Nacido el 7 de septiembre de 1936 en Buenos Aires, Porcel había comenzado su carrera en 1958 haciendo imitaciones en un restaurante de Barracas. Fue allí donde lo descubrióJuan Carlos Mareco. El conductor uruguayo, conocido como Pinocho, se convirtió por azar en su padrino artístico cuando lo recomendó para que entrara en el ciclo radialLa Revista Dislocada. En ese programa, Jorge tuvo la
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