El reconocido médico neurólogo Conrado Estol, referente en Argentina, planteó un cambio de paradigma fundamental en la concepción de la vida humana. Según sus palabras, la sociedad actual está experimentando una transformación histórica en la expectativa de vida, y el enfoque principal ya no debería ser simplemente cuántos años vivimos, sino la calidad con la que transitamos cada uno de ellos.
Estol enfatiza la importancia de una mentalidad preventiva, especialmente para jóvenes y adultos menores de 50 años. Sostiene que alcanzar los 90 o incluso 100 años con plena capacidad física y cognitiva es una posibilidad real, siempre y cuando se adopten hábitos de bienestar desde etapas tempranas. Además, el neurólogo hizo hincapié en la gestión de la ansiedad: “Si no se logra controlar la ansiedad con hábitos, hay que consultar a un profesional; a la medicación bien indicada no hay que tenerle miedo”, afirmó, desmitificando el uso de tratamientos farmacológicos cuando son necesarios.
El especialista cuestionó el concepto tradicional de «vejez», sugiriendo que esta denominación debería considerarse obsoleta frente a la nueva realidad biológica y las posibilidades de vivir más años con vitalidad. Sin embargo, advirtió sobre una «década perdida»: dos tercios de las personas transitan sus últimos diez años de vida en condiciones de salud deficientes, una realidad preocupante que observa a diario en su consultorio.
Para revertir esta tendencia, Estol asegura que la clave para una longevidad plena no reside en soluciones mágicas, sino en la adopción sistemática de siete pilares de hábitos saludables. Estos incluyen: controlar el estrés, mantener vínculos sociales activos, dormir correctamente, eliminar el cigarrillo, moderar el consumo de alcohol, llevar una nutrición sana y realizar ejercicio físico regularmente. Sumado a esto, el profesional destacó la importancia del propósito de vida y una visión positiva, desestimando la idea de que son meros clichés.
Finalmente, el neurólogo desafió el estigma de la jubilación temprana y la pasividad, señalando que muchas de las iniciativas exitosas son emprendidas por personas mayores de 60 años. «No tenés que decir, tengo 75, a ver qué hago, me pongo a ver telenovelas toda la tarde. No. Tenés que mantenerte activo», concluyó, invitando a vivir la edad cronológica como un número que no define la capacidad ni el espíritu.
Fuente original: La Nación




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