Los productores ganaderos de Argentina se preparan para un escenario desafiante. Con las proyecciones climáticas que anticipan un aumento significativo de lluvias durante la primavera y el verano, especialmente en regiones clave como el Litoral, el NEA y la Pampa, el exceso hídrico no solo trae problemas logísticos sino también graves riesgos sanitarios para los rodeos bovinos.
Tradicionalmente, el foco ante las inundaciones está en los caminos cortados y los campos anegados. Sin embargo, los especialistas advierten que las consecuencias más profundas impactan directamente en la productividad y la reproducción. Este período de altas precipitaciones coincide con la época de servicio en los rodeos de cría, un momento crucial que define el porcentaje de preñez y, en última instancia, el éxito de la procreación. La humedad elevada y el estrés ambiental pueden comprometer seriamente estos resultados.
Es fundamental que los establecimientos ganaderos refuercen sus estrategias sanitarias. Enfermedades como la leptospirosis, que afecta la reproducción y es una zoonosis, requieren atención prioritaria. Además, aumenta la presión parasitaria y el riesgo de afecciones respiratorias y clostridiales en terneros. Una correcta planificación, que incluya vacunación, control parasitario y suplementación con minerales y vitaminas, es clave para proteger tanto a las vacas en servicio como a los terneros al pie de la madre.
La anticipación es la herramienta más valiosa. Aunque no se puede controlar el clima, sí se pueden mitigar sus efectos. Por ello, es imprescindible que cada productor trabaje codo a codo con su veterinario de confianza. Juntos podrán evaluar las condiciones específicas de cada campo y diseñar un plan integral que combine manejo, nutrición y sanidad, asegurando así la sostenibilidad de la producción y la salud del ganado frente a los desafíos que impone el fenómeno de El Niño.
Fuente original: Clarín


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