El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, enfrenta un doble desafío con el tiempo en su contra: por un lado, la urgente reparación de tramos clave de las rutas nacionales 22 y 151 que su provincia acaba de tomar bajo su órbita; por el otro, la inminente prueba de las urnas.
La semana pasada se concretó en Buenos Aires la firma de las actas que transfieren a Río Negro la administración de los sectores liberados de estas rutas, incluyendo el conflictivo tramo entre Fernández Oro y Cipolletti, donde se ubica el conocido Puente 83. Esta sección, que presenta una gran cantidad de pavimento sin utilizar y causa constantes inconvenientes, se ha convertido en un verdadero calvario para los miles de automovilistas que la transitan diariamente.
Weretilneck se comprometió a iniciar las obras en Puente 83 en un plazo de dos semanas, una promesa que genera expectativas y al mismo tiempo lo pone bajo el escrutinio público. Según estimaciones, las demoras en las reparaciones de la Ruta 22, entre Roca y Cipolletti, provocan pérdidas económicas de casi 50.000 dólares diarios, un costo que recae sobre usuarios, empresas y la sociedad en general. Para afrontar esta ambiciosa tarea, la provincia ya cuenta con 4,6 millones de dólares provenientes de un bono de la transportadora Oldelval y otros 2,38 millones aportados por el propio gobierno provincial. Además, se gestionan créditos por 60 millones de dólares con Fonplata y 40 millones con la CAF para un plan vial a largo plazo.
Este esfuerzo en infraestructura se da en un contexto electoral. Hoy, Bariloche será el escenario de una primera prueba política con la elección de convencionales constituyentes, un test para las fuerzas políticas. Sin embargo, el verdadero termómetro para la gestión de Weretilneck será el avance en las reparaciones viales, especialmente en Puente 83, un punto neurálgico del Alto Valle con gran concentración de votantes y vital para el desarrollo de Vaca Muerta. Las próximas elecciones provinciales, previstas para principios del otoño del año que viene, pondrán a prueba la capacidad del gobernador para mostrar resultados tangibles en un plazo de apenas seis meses.
Fuente original: Río Negro Online


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