Una preocupante realidad emerge en el mercado inmobiliario español: cerca del 20% de las viviendas carece de un seguro de hogar, dejando a millones de propiedades expuestas a cuantiosas pérdidas ante la creciente amenaza de eventos climáticos extremos y la falta de mantenimiento adecuado. Esta desprotección se concentra mayormente en el ámbito rural y en el vasto segmento de las segundas residencias, creando una brecha significativa en la seguridad patrimonial.
Mientras que el 80,8% de los inmuebles, que representan unos 21,9 millones de hogares, sí cuentan con una póliza, el 19,2% restante permanece completamente desamparado. Datos del Observatorio de Vivienda y Suelo indican que España poseía en 2025 unos 7,7 millones de viviendas clasificadas como secundarias o vacías, y son precisamente estas, especialmente las ubicadas lejos de los grandes centros urbanos, las que presentan una cobertura mínima. Provincias del interior peninsular como Cuenca registran tasas de desprotección que rondan el 46%, mientras que en Extremadura la cifra se sitúa en torno al 35%.
Desde Unespa, la patronal aseguradora, se reconoce este desequilibrio territorial y se identifican factores sociodemográficos clave. Explican que las tasas más bajas de aseguramiento se dan en provincias de marcado signo rural. Atribuyen esta tendencia a la tipología de la vivienda (quienes residen en pisos son más propensos a asegurar por daños a terceros) y al factor financiero del envejecimiento de la población y la amortización de hipotecas. Las familias más jóvenes suelen tener hipotecas que exigen seguro, mientras que muchos hogares con la casa ya pagada, especialmente en provincias con edades avanzadas, optan por no mantener la cobertura.
La advertencia de Unespa es contundente: el dato general de aseguramiento, si bien es elevado en comparación con otros países europeos, está sesgado por la alta tasa en grandes urbes como Madrid o Barcelona. En 2024, las aseguradoras desembolsaron 562 millones de euros por fenómenos atmosféricos. La DANA que azotó Valencia, con un costo de 5.000 millones de euros, desmintió el mito de que el Estado cubre automáticamente las pérdidas por catástrofes naturales. El Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) solo indemniza a quienes ya poseen un seguro privado, dejando claro que sin una póliza particular, no hay beneficio estatal.
Fuente original: Infobae
