Un hombre de 51 años, identificado como Raúl Morales, fue formalmente imputado en Nueva York por intento de asesinato y agresión, calificados como crímenes de odio. Los cargos surgen tras apuñalar a un hombre de origen asiático y a otro de fe judía en el exclusivo barrio de Upper West Side, en Manhattan, a pocas cuadras del icónico Central Park.
Según la Fiscalía de Distrito de Manhattan, Morales enfrenta múltiples cargos de intento de asesinato en segundo grado y agresión, todos ellos considerados crímenes de odio. Un juez dictaminó que permanezca detenido sin derecho a fianza, y de ser encontrado culpable, podría enfrentar una pena acumulada de hasta 40 años de prisión. Su próxima audiencia judicial está programada para el 30 de julio.
Los brutales ataques se perpetraron a plena luz del día el jueves 23 de junio, con escasos minutos de diferencia entre uno y otro. La secuencia comenzó cuando Morales se aproximó por detrás a un hombre asiático de 57 años, gritó “Alá es grande” y lo apuñaló en la espalda sin provocación. Poco después, se encontró con un hombre judío que llevaba kipá y acababa de salir de una sinagoga. En este segundo incidente, el atacante agredió a la víctima en el pecho con un destornillador, mientras un testigo lo oyó exclamar “justicia para el islam”. Ambas víctimas lograron sobrevivir y se encuentran en condición estable.
La investigación preliminar, según la comisionada de policía Jessica Tisch, no ha encontrado ningún vínculo previo entre Morales y las víctimas, ni entre las propias víctimas. Aunque se consideró la posibilidad de que la salud mental pudiera haber influido en el episodio, los registros del Departamento de Policía de Nueva York no muestran antecedentes de problemas de salud mental del acusado. Las víctimas fueron identificadas como Chok Sung y Moshe Yezhak Grunhaus, quien fue atacado tras asistir a un oficio por Tisha B’av, una jornada de luto en el calendario judío.
El alcalde Zohran Mamdani condenó enérgicamente los apuñalamientos, calificándolos de “horribles”, y celebró que el acusado esté enfrentando la justicia. “Este tipo de violencia despreciable no es lo que somos como ciudad”, afirmó Mamdani, enfatizando que “todo neoyorquino merece estar seguro, independientemente de su religión o su raza”. Morales, al ser retirado de una comisaría, gritó sobre buscar “justicia para alguien”, sin ofrecer más detalles sobre sus motivaciones.
Fuente original: Infobae

