En el año 221 a.C., mientras figuras como Aníbal Barca y Filipo II de Macedonia dejaban su huella en Occidente, China emergía de un largo período de conflictos internos conocido como las Guerras de los Reinos Combatientes. Fue en este contexto que Qin Shi Huangdi se alzó, proclamándose como el primer emperador de la historia china, logrando la unificación de seis reinos bajo un solo trono.
La ambición de Qin Shi Huangdi no se limitó a la conquista y la unificación. Su reinado, caracterizado por una brutalidad que forzó la construcción de partes de la Gran Muralla China y estandarizó la lengua y la moneda, también estuvo marcado por una obsesión profunda: la búsqueda del elixir de la inmortalidad. Convencido de su existencia, el emperador movilizó a jefes locales y, posteriormente, a sus propios sacerdotes para encontrar o crear la pócima milagrosa.
Ante la incapacidad de sus súbditos para hallar el mítico brebaje, los consejeros del emperador se vieron forzados a idear una receta. Basándose en antiguas creencias chinas que atribuían propiedades sobrenaturales al mercurio líquido –un metal brillante que desafiaba la lógica al ser líquido a temperatura ambiente–, prepararon una bebida. Este
Fuente original: Infobae

