La capital de Guatemala se prepara para un viernes caótico, con la inminente amenaza de movilizaciones y bloqueos masivos por parte de diversas asociaciones de transportistas, mototaxistas y taxistas urbanos. La medida de fuerza, anunciada para el 24 de julio, surge como respuesta al creciente malestar generado por los constantes aumentos en los precios de los combustibles, una problemática que golpea duramente la economía del sector.
Las organizaciones convocantes han detallado que las protestas, aunque pacíficas, podrían derivar en interrupciones significativas del tránsito en puntos clave de la ciudad y sus alrededores. La Policía Municipal de Tránsito (PMT) ya anticipó posibles concentraciones en arterias vitales que conectan la metrópoli con municipios como Mixco, y se especula con bloqueos en otras zonas estratégicas, aunque aún sin confirmación oficial.
Ante este panorama, las autoridades guatemaltecas han reforzado los protocolos de seguridad y emitieron recomendaciones a la ciudadanía para que tomen precauciones. Mauricio Benard, Gobernador Departamental de Guatemala, confirmó que las fuerzas de seguridad están al tanto y monitorean la situación de cerca. Si bien reconoció el derecho a manifestarse, Benard enfatizó que los bloqueos son ilegales y que se hará todo lo posible para evitarlos, buscando proteger el derecho a la libre circulación de la población.
El reclamo principal de los transportistas se centra en el encarecimiento sostenido del diésel y la nafta, que reduce drásticamente sus márgenes de ganancia y los empuja a considerar un aumento en las tarifas del transporte público. Además, señalan que los costos de insumos y repuestos también se han disparado. Los manifestantes exigen al gobierno medidas concretas, como un nuevo subsidio o la eliminación de impuestos a los carburantes. El presidente Bernardo Arévalo, por su parte, convocó a una conferencia de prensa para informar sobre las acciones que su Ejecutivo tomará frente a esta crítica situación.
Fuente original: Infobae

