El gobierno de República Dominicana decidió llamar a consultas a su embajadora en Nicaragua, en una fuerte señal de desaprobación ante las recientes declaraciones de las autoridades nicaragüenses. Esta medida, anunciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) siguiendo directivas del presidente Luis Abinader, subraya la preocupación dominicana por lo que consideran un quiebre de los principios democráticos y los compromisos regionales.
La Cancillería dominicana enfatizó su adhesión al Artículo 1 de la Carta Democrática Interamericana, que establece el derecho de los pueblos americanos a la democracia y la obligación de sus gobiernos de promoverla y defenderla. El presidente Abinader ha sido categórico en su postura, reafirmando el compromiso de su país con la defensa de la democracia y el derecho inalienable de los ciudadanos a elegir a sus líderes de forma libre.
Esta reacción dominicana se origina tras las polémicas declaraciones del presidente nicaragüense Daniel Ortega, quien el pasado 21 de julio afirmó que «no volverán a haber elecciones» en Nicaragua. Dicha sentencia generó una ola de condenas a nivel internacional, y República Dominicana calificó las palabras de Ortega como una negación rotunda de los fundamentos democráticos y del derecho electoral de los nicaragüenses.
Abinader reiteró, incluso por redes sociales, que la posición de su nación es inquebrantable frente a cualquier intento de justificar la supresión de la vía electoral en la región. Desde el Mirex, se emitió un comunicado condenando enérgicamente la decisión de Ortega, señalando que tal declaración representa un «abierto desconocimiento de los principios esenciales de la democracia representativa».
La respuesta del régimen de Ortega y Murillo no se hizo esperar, calificando la postura dominicana de «servidumbres vergonzosas» y utilizando referencias históricas para deslegitimar la posición de Santo Domingo, intentando separar al pueblo dominicano de su gobierno en su comunicado. Sin embargo, República Dominicana mantiene firme su postura, resaltando la importancia del respeto a los procesos electorales como un pilar fundamental del sistema interamericano.
Fuente original: Infobae

